Hoy contamos una anécdota de cuando un aficionado lagartijista se llevó los golpes de la propia cuadrilla de Lagartijo.
El 17 de julio de 1881 se celebró en Málaga una corrida de toros que, al anunciarse, produjo gran expectación, pues el cartel de la misma lo componían cuatro toros de Miura, otros cuatro de Murube y uno de Shelly, de los cuales habrían de dar cuenta nada menos que Lagartijo, Currito y Frascuelo, las principales figuras de la época.

Y resulta que aficionados de Sevilla se desplazaron a Málaga, se trataba de los antilagartijistas conocidos como “Los Campanilleros”, llamados así porque perseguían a Lagartijo por las plazas de toros andaluzas, haciendo sonar campanillas durante la lidia. Y en esa corrida Lagartijo desarrolló una faena muy lucida, lo que no fue óbice para que “Los Campanilleros” atacaran al diestro cordobés, provocando que este se encarara con los sevillanos provocando una situación bastante violenta.

Cuando finalizó el encierro Lagartijo salió de la plaza escoltado por su hermano, el peón Juan Molina, el cual empuñaba una puntilla dispuesto a repeler cualquier agresión contra el maestro. Antes de llegar al coche que le esperaba, un joven aficionado italiano y gran admirador de Lagartijo se abrió paso entre el gentío dirigiéndose al matador con los brazos abiertos, con el propósito de abrazarle. Ante esta situación Juan Molina creyó ver un intento de agresión, asestándole al italiano con el mango de la puntilla fuertes golpes en la cabeza, produciéndole una herida de consideración. Juan Molina había confundido al italiano con uno de los campanilleros.

Tras aclararse la situación vinieron las excusas y las explicaciones, pero gue el lagartijista el que se llevó los golpes, por querer demostrar su admiración hacia Lagartijo.

 

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