De izda a dcha: Tony Blair, George W. Bush y José María Aznar, durante su encuentro en las Azores hace diez años.
  • Zapatero se negaba a responder en inglés en las ruedas de prensa.
  • El propio Rajoy dejó el mítico “it’s very difficult todo esto” en una conversación con David Cameron.

Los idiomas nunca han sido el punto fuerte de los presidentes del Gobierno español. El hecho de ver a Pedro Sánchez responder en dicho idioma a una pregunta en la cumbre europea de este domingo fue casi un hecho insólito, porque antes ni Aznar, ni Zapatero, ni Rajoy se habían defendido bien.

En el caso de José María Aznar, lo cierto es que durante su mandato los intentos fueron varios. Sus reuniones con George Bush o Tony Blair sirvieron para calibrar los conocimientos de inglés que tenía el mandatario.

Aznar

Más allá del acento, el dirigente popular era capaz de contestar alguna pregunta, pero siempre de forma básica. Después de dejar el cargo, en cambio, llegó a impartir alguna clase magistral en inglés en universidades americanas.

El expresidente comentó en una entrevista en 2010 que estudiaba inglés “cinco horas al día”. Supo mantener conversaciones fluidas y aseguró que siempre practicaba “con un diccionario al lado”.

Zapatero

Peor era el caso de José Luis Rodríguez Zapatero. Este se negaba a responder en inglés y cuando lo hacía, en conversaciones con otros dirigentes, mezclaba frases en inglés y en castellano, algo que le valió varias críticas.

En charlas en Oxford o en ruedas de prensa en Londres, el socialista evidenció sus dificultades para expresarse en dicho idioma.

Rajoy



En una situación parecida estuvo Mariano Rajoy. El expresidente se negó hace algunos años a responder en inglés a una pregunta sobre el brexit: “No hombre, no”, dijo cuando fue cuestionado.

La afición por colar palabras en español al hablar con sus homólogos británicos también quedó patente por parte del dirigente gallego. Así lo demostró en una conversación con David Cameron, cuando se recogió el ya mítico “it’s very difficult todo esto”.

Ni Adolfo Suárez ni Calvo Sotelo hablaban inglés. En el caso de Felipe González, se defendía en francés, pero tampoco era capaz de expresarse correctamente en el idioma británico.

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