¿Qué objetivos pretende el chavismo con estas elecciones presidenciales adelantadas?

El principal objetivo: Ganar tiempo. La ilegitima ANC (Asamblea Nacional Constituyente) adelantó las elecciones porque la situación se estaba haciendo insostenible por las protestas y el apoyo internacional que ha venido recibiendo la oposición. Otros objetivos, no menos importantes: Desorientar a la opinión internacional dando un barniz de democracia al régimen, seguir dividiendo a la oposición y afianzar el poder de la ilegítima ANC.

¿No habría sido mejor, desde su perspectiva, esperar a la fecha que corresponde según la constitución, que sería el primer trimestre de 2019?

Si “gana” Maduro el panorama inestable actual, caracterizado por las sanciones internacionales y la falta de apoyo de los países democráticos del mundo, continuaría como era antes de convocar las elecciones adelantadas.

Si “gana” Falcon, éste tendría la excusa de que aplicar los correctivos requiere tiempo, el resto de los países querían observar sus acciones por un tiempo y así pasarían los 6 años de mandato de este chavista disfrazado de opositor.  Con Falcón, la salida de Maduro sería un refrescamiento para el chavismo.

Maduro podría entonces decir que evidentemente el no manipula al CNE, que necesita descansar y que se demuestra que en Venezuela siempre ha habido una democracia. Recibirá todo el apoyo, subrepticiamente de parte de su socio Falcón para tratar de huir de las sanciones internacionales. Bajo el argumento de que el nuevo gobierno es de “apertura”, podría mantener la inmunidad de Maduro.

¿Cómo es posible que más de 14 países desconozcan estas elecciones en Venezuela y parte de sus supuestos opositores si la reconozcan?

El régimen logró, una vez más, dividir y desacreditar a la oposición ya que obtuvo el apoyo de importantes partidos “contrarios” al chavismo para llevar a cabo estos comicios a pesar del impedimento, dictado por el CNE, de participación de totalidad opositora.

Todo es ganancia para el socialismo del siglo XXI tomando en cuenta que a estas “pseudo elecciones” se presentan Maduro, 2 ex chavistas (Falcón y Quijada) y otro populista que manipula los sentimientos religiosos, la abstención es la única opción.

El panorama es muy distinto al que había en 2005, ahora la oposición tiene el respaldo público de las principales democracias del mundo y el CNE no es confiable. No sólo que la directiva no es equilibrada, la base de datos no es correcta, sino que hay que recordar que la empresa Smartmatic (encargada de la automatización de las elecciones desde 2004 hasta junio de 2017) denunció que, al leer el boletín de resultados de la elección de los integrantes de la ANC, el CNE agregó al menos 1 millón de votos al total registrado por el sistema la noche del domingo 30 de julio 2017. Además, en la elección de gobernadores en octubre de 2017 el CNE modificó el cierre de mesas y transmisión de resultados, hizo una carga manual de resultados en el sistema favoreciendo a candidatos del PSUV, que no coincidieron con las actas y aún no han contestado a las denuncias formuladas.