Todos asociamos la palabra títere a los muñecos del teatro guiñol que son manejados por hilos de otro y obedece ciegamente a quien lo dirige y no tiene voluntad ni libertad por sí mismo. Los independentistas desarrollan en Cataluña un teatro guiñol,  hacen de todo y dicen de todo, según quién les dirija. El títere, es persona que se deja manejar.
Tenemos un títere y hay “otro” que le maneja. El títere es Torra y el “otro”  es Puigdemont, un “tunante”, declarado oficialmente, por: fugado de la justicia al estar condenado por sedición,  malversación y también de rebelión, y huido. Es un traidor a la región española: Cataluña.  Luego el títere del “otro” va a hacer y decir lo que diga el sedicioso, malversador, traidor del “otro”.
No puede ser que millones de catalanes estén gobernados por un títere que va a la sedición, malversación, rebelión a la justicia, huido,  es decir un títere tunante. Cataluña es más que unos desvergonzados y desbocados independentistas. Ya está bien.
Y el gobierno español piensa dejarle gobernar al títere Torra, quitando la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española que lucha contra los sediciosos,  malversadores y rebeldes de la justicia del país. Tonto, más que tonto, ¿es que no te enteras, tonto?.. ¿Qué le pasa a este gobierno nacional que da largas a los problemas de independentistas que van contra una democracia constitucional?
Es la inconsistencia y alargamiento en la agonía de la Unidad Territorial de España con sus 17 regiones españolas. Por unos tunantes, y por tanto un títere tunante.