De izquierda a derecha, Fernando Veiga, Jorge Juan García y Humberto Fouz

Querían ver “El último tango en París”

Corría el año 1.973 y en España había ciertas películas que no se podían ver. Eso sucedía con la famosa película “El último tango en París”. Tres amigos gallegos y residentes en Vascongadas, deciden viajar a Francia para ver esa película. Se trataba de Fernando Quiroga Veiga, Humberto Fouz Escobero y Jorge Juan García Carneiro.

Los tres jóvenes se pusieron guapos y se trasladaron a San Juan de Luz para ver la película. Fernando tenía 25 años, su amigo Humberto 29 y Jorge Juan tenía 23 años. A la salida del cine fueron se dirigieron a una discoteca llamada La Licorne. Era una época en el que en el Cuerpo Nacional de Policía había muchos miembros del mismo que eran gallegos.

Humberto Fouz, sentado junto a Fernando Quiroga (con la guitarra), en la boda de unos familiares.

Dentro de esa discoteca se encontraban ocho etarras que estaban borrachos y malinterpretaron lo que hicieron los tres amigos. Fernando, Humberto y Jorge Juan, comenzaron a cantar canciones españolas. Para los ocho etarras esa fue una señal inequívoca, acento gallego, traje y canciones españoles, creyeron que se trataba de tres policías vestidos de paisano, de tres miembros de la policía secreta.

El secuestro, tortura y asesinato de los tres jóvenes

Los etarras que se hallaban en La Licorne aquella tarde eran Tomás Pérez Revilla (Tomasón o Hueso, que fue el que lideró el ataque), Manuel Murua Alberdi (El Casero), Ceferino Arévalo Imaz (El Ruso), Jesús de la Fuente Iruretagoyena (Basacarte), Prudencio Sudupe Azcune (Pruden), Sabino Achalandabaso Barandica (Sabin), Pedro Arquizu Leizarreta (El Quepa), y Lucio Ochoantesana Badiola (Luken).

Provocaron a los tres amigos y les insultaron por cantar canciones españoles. Posteriormente les esperaron en el aparcamiento a la salida del local donde comenzaron a pegarles de manera salvaje y sin compasión, debido a su superioridad numérica. El primero en caer fue Humberto Fouz, le dieron tal botellazo en la cabeza que provocaron en él pérdida de masa encefálica y su muerte. Posteriormente arrojaron su cuerpo al mar.

A Fernando y a Jorge Juan les apalearon de una forma terriblemente violenta, les maniataron y les trasladaron en un coche a una granja de la banda terrorista en Saint Palais. Todo bajo las órdenes del etarra Tomás Pérez Revilla.

El presunto asesino de los tres jóvenes, Tomás Pérez Revilla, alias Hueso

Buscando su confesión

Los etarras querían que confesaran que eran policías, algo que no era cierto. Les torturaron con métodos tan terribles como sacarles un ojo con un destornillador. Pretendían que Fernando y Jorge Juan confesaran algo que no eran, no eran policías, eran simples trabajadores.

La falta de confesión de estos dos pobres chicos provocó en los etarras hartazgo e impaciencia. El sanguinario Tomás Pérez Revilla, alias “Hueso”, empuñó una pistola y acabo con sus vidas con un disparo en la nuca de cada uno de ellos.

Todas estas informaciones aparecieron poco después por Irún, en octavillas clandestinas. Esas octavillas fueron publicadas por el periodista Alfredo Semprún en el diario “ABC” un año después. Además los etarras alardearon de su “hazaña” entre muchos de sus compañeros terroristas. Uno de ellos se lo llegó a contar incluso a una chica con la que se acostó.

Los cuerpos de los jóvenes nunca han sido encontrados

Los cuerpos de Fernando, Humberto y Jorge Juan nunca fueron encontrados. Sus sanguinarios asesinos los hicieron desaparecer y estos nunca se han hallado. El 15 de junio de 1984, a la salida de un bar, el terrorista Tomás Pérez Revilla sufría un atentado de los GAL. Una motocicleta bomba explotaba en la calle Gambetta de Biarritz, alcanzándole de lleno. El etarra murió el 28 de junio de 1984 en la Unidad de Quemados del Hospital de Biarritz, llevándose así a la tumba el secreto y la posibilidad de aportar datos del paradero de los cadáveres de los tres chicos.

A día de hoy, los familiares de los tres jóvenes no han conseguido ayuda para esclarecer lo sucedido y encontrar los cuerpos y el asunto permanece casi olvidado. Los hechos han sido descritos en varias publicaciones e investigados por varios periodistas. Aparecen relatados en el libro “Pardines. Cuando ETA empezó a matar”, de María Jiménez.

Fernando, Humberto y Jorge Juan fueron secuestrados, torturados y vilmente asesinados por querer pasar una noche de fiesta. Uno de los hechos más viles y crueles que cualquier persona normal se pueda imaginar y que todo el mundo debe tener presente para no olvidar nunca hasta qué punto llegaba la crueldad de los asesinos etarras.

D.E.P Fernando Quiroga Veiga, Humberto Fouz Escudero y Jorge Juan García Carneiro.