ambigüedad

Se oye muchas veces hablar, sobre esta supuesta característica de la izquierda -la ambigüedad- que casi siempre lo parece cuando de pronunciarse en algo de interés Nacional se trata, aunque en realidad no es más que una forma de demostrar lo que siempre ha sido la izquierda que nunca fue ambigua, como después veremos, aunque una parte de esa izquierda que no sabe realmente dónde está, salvo en el oportunismo, desde el que sí la practica, quizás en demasía, lo que más pronto que tarde espero le pase factura, pese a que muchas encuestas apuesten por lo contrario.

Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, ambigüedad es la “cualidad de ambiguo” y para este término, da tres acepciones: 1. Respecto al lenguaje: “Que puede entenderse de varios modos o admitir distintas interpretaciones y dar, por consiguiente, motivo a dudas, incertidumbre o confusión”. 2. Respecto a una persona: “Que, con sus palabras o comportamientos, vela o no define claramente sus actitudes u opiniones” y 3. Como adjetivo, “algo que es incierto o dudoso”.

¡Qué mayor “ambigüedad” -permítaseme el uso del término en este sentido- que los dos aniversarios que se reunieron el pasado 2 de Mayo! Nada menos que el del levantamiento del pueblo español ante la invasión francesa en 1808, de lo que ya hablé en mi último artículo y, por otra parte, el de la fundación clandestina del PSOE en 1879 –Partido Siempre Opuesto a España, vengo llamándolo desde hace tiempo- que sólo buscó siempre instalarse en el poder. Por cierto, este segundo, el 139º aniversario del nacimiento del PSOE, parece haber pasado desapercibido, o al menos yo no lo he visto “rememorar” en ninguno de los medios que habitualmente sigo, y no son pocos. En este sentido, y cuando algún dirigente del PSOE presume de los “139 años de historia” de su partido, siempre les matizo que no confundan “antigüedad” -que esa sí es de 139 años- con “historia” porque, desde su fundación y hasta su primera aparición en 1910 en el Congreso, con un solo escaño, el de su fundador precisamente, no parece que escribiera muchas páginas de esa supuesta “larga” historia y desde luego ninguna brillante. Y después sólo hay que pensar en las consecuencias de su desgobierno, que dieron lugar al levantamiento militar de 1936 o las dos ruinas económicas, sociales, educativas y morales completadas, respectivamente, en sus dos etapas más recientes, 1982-96 y 2004-11. Esa es la verdadera “historia” del PSOE que no es para estar muy orgulloso precisamente, creo yo. Pero no es este el tema de hoy, que ya recordé en otros artículos.

Como decía, quiero tratar de esa “ambigüedad” que se dice del PSOE, con algunas muestras que dejan claro que este partido no es en absoluto “ambiguo” y que su único empeño fue siempre llegar al poder cuando estaba fuera de él -tratando de ”ganar en la calle lo que no le den las urnas”, dejó dicho  alguno de sus dirigentes y no pocos datos durante sus ausencias del gobierno-, y conservarlo a toda costa -“como sea” fue una de las coletillas preferidas de ZParo– cuando lo tiene. Para empezar, la frase que se recoge en el diario de sesiones del Congreso, en la primera intervención del tipógrafo fundador, el 7 de Julio de 1910: “El partido que yo represento –el PSOE- aspira a concluir con los antagonismos sociales y, esta aspiración, lleva consigo la suspensión de la Magistratura, de la Iglesia, del Ejército y de otras instituciones necesarias para este régimen. Este partido –el PSOE-  estará en la legalidad mientras la legalidad le permita adquirir lo que necesita, y fuera de la legalidad cuando ella no le permita realizar sus aspiraciones”, rematada con una clara amenaza al entonces Presidente del Gobierno, Antonio Maura, al parecer por el “grave delito” de haber reprimido un año antes -se la debía tener guardada- la insurrección de Barcelona conocida como “Semana trágica”, en la que se quemaron unos ochenta edificios religiosos y murieron otras tantas personas, sacerdotes incluidos, amén de la profanación de iglesias, saqueo de cementerios con exhumación de restos mortales y asaltos y vejaciones a religiosas: “…Tal ha sido la indignación por la política del Gobierno del Sr. Maura en los elementos proletarios, que nosotros hemos llegado al extremo de considerar que antes de que Su Señoría suba al Poder debemos ir hasta el atentado personal“ que, quince días después, acabaron en el atentado que Maura sufrió en Barcelona a manos del joven socialista Manuel Posa ¿Se adivina algo de “ambigüedad” en estas afirmaciones? Y no menos reveladora de su clara doctrina anti religiosa, esta otra pronunciada en 1902 en Gijón, durante el VI congreso del PSOE: Queremos la muerte de la Iglesia, cooperadora de la explotación de la burguesía; para ello, educamos a los hombres, y así les quitamos conciencias. Pretendemos confiscarle los bienes. No combatimos a los frailes para ensalzar a los curas. Nada de medias tintas. Queremos que desaparezcan los unos y los otros”.

No menos “ambiguas” son algunas de las “perlas” de otro socialista, Presidente de un Gobierno de coalición al comienzo de la Guerra Civil -1936/37, Francisco Largo Caballero -al que, por cierto, la “imparcial desmemoria histérica” impuesta por ZP respeta su estatua en la zona de Nuevos Ministerios de Madrid- que, entre otras cosas, dijo en Enero de 1936 que “Si triunfan las derechas tendremos que ir a la guerra civil”, lo que exactamente pasó cinco meses después de las elecciones generales del mes de Febrero siguiente, ganadas en votos por la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas), pero que la manipulación de los resultados en media docena de provincias, al menos, dio el gobierno al Frente Popular -el libro “1936, Fraude y violencia, que recomiendo, lo documenta muy bien-. También pertenece a su “cosecha” que “La  democracia es sólo el primer  paso para la consecución de la dictadura del proletariado” porque “la democracia es incompatible con el socialismo” ¿Nos recuerda esto, salvando las distancias y los tiempos, algunas de las cosas vistas en estas últimas décadas por parte de la izquierda, 11-M-2004, 15-M-2011, o a nacionalismos, de izquierda -ETA-, de derecha, “consultas” del 9-N-2014 o mixtos, la otra consulta del 1-O-2017?

Otra muestra de esa supuesta “ambigüedad concreta” la dejó en su etapa de gobierno el antes citado José Luis Rodríguez -el peor presidente de nuestra reciente democracia, si no de la Historia-: “Necesitamos que nuestros hijos reciban una buena educación para la ciudadanía para que vean el mundo en colores”, que se comenta sola, en la línea de lo que el fundador de su partido dijera 116 años antes -o sea, “quitar conciencias” y que piensen poco, no sea que incordien-.

También la izquierda más radical deja claro y sin ambages lo que piensa. Como muestra, lo dicho por Julio Anguita, el ”Califa Rojo”, que se despachó hace pocos días con este exabrupto: “ETA no debe pedir perdón, que lo pidan los franquistas” -otro antifranquista después de muerto Franco-, tras la enésima escenificación de “disolución” interpretada por la banda terrorista vasca.

Los que no tienen inconveniente en vivir en la ambigüedad en estado puro, en cualquiera de las tres acepciones de la RAE citadas al principio, son esa izquierda moderada “regeneradora” –la del “aprovechategui” Rivera, como acertadamente lo llamó ayer Rajoy-, que algunos quieren colocar “como sea” en el centro -derecha o izquierda, según quien lo diga o sople el viento, que tanto da- y que empieza por la propia definición de su “ideología”. Decían que llegaban “para ocupar el espacio de centro izquierda” (sic), como -no me cansaré de repetirlo- ponía en su web cuando aterrizaron en el escenario nacional desde su reducto provinciano del que no debieron salir y en el que, pese a ser los más votados en las pasadas elecciones catalanas, no consta que hayan hecho nada en sus diez años largos de vida, salvo “cobardear en tablas” sin decidirse a dar un solo paso más allá de la charla, que eso lo hacen bien, hay que reconocerlo. Me temo que los resultados del último “barómetro” del CIS, correspondiente al pasado mes de Abril, en pleno “escándalo” de Cristina Cifuentes en Madrid, no le van a gustar mucho ni a Ciudadanos ni a sus incondicionales medios de apoyo, ya que, pese a todo, se mantiene el Partido Popular como hipotético ganador de celebrarse unas elecciones hoy, eso sí, con una exigua diferencia de algo más de punto y medio sobre el partido naranja y dos sobre el PSOE, aunque de ser cierta esa intención de voto lo que refleja esta encuesta es un casi cuádruple empate del que se queda un poco descolgado Podemos, pese a un pequeño repunte de seis décimas. Y en una prueba más de ambigüedad, los que se definen ahora como “socialdemócratas, liberales y progresistas” -un poco de todo-, volvieron a  abstenerse en la votación del pasado martes en el Congreso para admitir a trámite la proposición de ley de despenalización de la eutanasia -“homicidio” encubierto, lo llamaría yo- en la que sólo el Partido Popular votó en contra y quedó aprobada por la mayoría de izquierdas y nacionalistas de ambos signos.

¡Ah! y según el citado barómetro del CIS, la preocupación por la independencia de Cataluña, aunque subió un poco tras la “jugada” del tribunal alemán que liberó al golpista prófugo, sigue en sexto puesto, muy lejos de las mayores preocupaciones de los españoles, paro, corrupción y clase política, que ocupan el pódium. A ver si al final, y pese a no haberlo hecho tan bien como muchos hubiéramos querido, el Presidente Rajoy no lo está haciendo tan mal del todo.

España bien vale un sacrificio, Sr. Rajoy

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