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Por desgracia, en la actualidad cada vez más matrimonios se rompen dejando con él no solo unos bienes materiales sino también lo más preciado de sus vidas: los hijos, menores que ven tambalear su estabilidad emocional sin entender nada. Nuestro apoyo en estos casos hace que su día a día les resulte más fácil y les ayudamos a entender la nueva situación  que viven.

Acuden preocupados por saber cómo se encuentran a todos los niveles, si están sufriendo y si ellos lo están haciendo bien. Nuestro trabajo es mediar para que el bienestar del niño sea lo primero, y prime por encima de los intereses de los propios padres. Intercedemos para poner pautas donde ellos no saben llegar, o bien porque ellos están también en un proceso de duelo o bien porque debido a la propia ruptura les resulta complicado pensar en las necesidades de la otra parte.

Nos encontramos padres desolados, llenos de rabia o de tristeza con la nueva situación incluso utilizando a los propios hijos como moneda de cambio. La labor del psicólogo es evaluar para que no se produzca “Alienación Parental”:

La Alienación Parental fue descrita como una situación en la que un progenitor intenta deliberadamente alienar (alejar) a su hijo o hija del otro progenitor, envenenando su mente, normalmente con éxito. Lo más característico del PAS es la exageración de las más mínimas deficiencias y debilidades.  El progenitor que está “programando” al niño provoca la destrucción del vínculo entre el otro progenitor y el niño, destrucción que, desafortunadamente, durará con toda probabilidad de por vida.”.Richard A Warshak – University of Texas Southwestern Medical Center at Dallas, Dallas, Texas, USA

En este camino se nos pide en multitud de ocasiones un peritaje psicológico a cada uno de los progenitores. Nuestro trabajo es hacer una buena evaluación para poder exponer con detalle los hábitos, estilos de crianza, rutinas, normas y límites que se les están enseñando a los menores en cada casa y lograr una equidad en ambas casas. ¡Tarea ardua! Acudimos más veces de lo que quisiésemos a juicios por custodias donde no se ponen de acuerdo y se olvidan que una vez más son los menores quienes sufren.

Debemos ser conscientes de la fragilidad de nuestros hijos, yo como madre y como psicóloga deseo que cada día la estabilidad emocional de mi hijo se forje con unos buenos pilares llenos de confianza, respeto y sinceridad.

Así que, proteged a vuestros hijos en este delicado y duro momento porque vosotros haréis que crezcan sanos y felices.