patios de córdoba

Me pide un amigo de Madrid que le hable de los Patios de Córdoba, en realidad por mucho que pudiera decirle no sería fácil explicar algo inmaterial, en todo caso le pediría que venga a verlos. Por cumplir, simplemente le dejé un comentario que leí a raíz de que La Unesco declarara nuestros Patios, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad: “Los sitios culturales y naturales forman el entorno del que los seres humanos dependen psicológica, religiosa, educacional y económicamente. Su destrucción, e incluso su deterioro, será perjudicial para la supervivencia de nuestra identidad, nuestro país y nuestro planeta. Tenemos la responsabilidad de preservar estos sitios para las futuras generaciones”.

Está la vida que sucede, la que pasa callada por delante de nosotros y no se detiene, la vida que te absorbe, te rodea y te retiene, la vida de todos es la vida en común. Pero también la otra vida, la que uno piensa a ratos y va por dentro, esa a la que nadie accede, la vida que está ahí cuando cierras los ojos, intacta como tú la dejaste, la vida mil veces imaginada y detenida, la que no fluye si tu no quieres, esa en la que se agolpan los sueños y quizá conoce quien verdaderamente eres, es la vida que no puede contarse.

Hablar de los patios es hablar de Córdoba… En las ciudades cargadas de historia suele ocurrir que sus habitantes se den a almacenar restos del pasado, quizá porque lo tienen fácil o guiados por la impronta.

patios de córdoba

Los cordobeses no hemos dejado de trasmitir a los demás este legado de la forma más sencilla y humilde, con el corazón… Le tenemos apego y cariño como a los recuerdos familiares, como ese baúl de la abuela donde podías encontrar dulces navideños todo el año.

Los patios de esta ciudad, llamada de las tres culturas, tienen eso, algo de las tres culturas que en la época califal convivieron en una de las ciudades que esplendió en Europa y en el mundo, creo que también vienen precedidos del tipo de vivienda de los patricios romanos anterior a la cultura árabe. Pero el arraigo popular de los patios viene dado por la adaptación del medio rural a las ciudades, con motivo de la industrialización. Los patios de vecindad o de comunidad vinieron a reproducir pequeños pueblos o esas casas de campo donde se desarrollaban varias generaciones de familias. Y así como si del arte del taxidermista o del baúl de la abuela saliese, los patios suplían esa necesidad de mantener vivo el pasado y ese medio en contacto con la naturaleza frente al fagocitante, agobiador y desarraigado aspecto de las ciudades industriales. En los patios, en algunos de estos mismos patios que hoy se conservan con su estructura original, sus puertas, sus rejas, sus ventanas (y macetas de las abuelas). Había árboles frutales, jaulas con pájaros, gallineros, gatos y perros y algún que otro apero de labranza colgado en la pared como reliquia del antiguo trabajo de algunos de sus habitantes. Era, sobre todo en primavera, cuando nuestra climatología es más benigna, lugar de tertulias, juegos, reuniones y fiestas sociales como bodas, bautizos y comuniones… El pozo, las pilas para lavar  y los retretes eran comunes a todos los vecinos, como en familia.

En fin amigo, esa vida que intentaba retenerse porque pasaba más dulcemente que la que llevamos ahora.

Ven a ver estos Patios de Córdoba que son también la historia de esta sociedad.

Primavera y feria de mayo en Córdoba

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