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Parece ser que en esto de la justicia está todo claro y limpio, por lo visto no es así. Es más, la “señorita justicia” harta de llevar los ojos vendados se ha quitado la venda. Todo lo relacionado con la probidad que le debe caracterizar, según unos y otros, entre unas cosas y otras podemos caer en una quimera tan grande que todo esto nos puede sentar mal al resto de los españoles.

Hace tiempo leí en una entrevista al Juez Gómez Bermúdez, una frase que le dijo al periodista de turno—sobre el 11M—“olvidaros de los moritos, estos no tiene capacidad para llevar a cabo un atentado tan técnico como el de los trenes”.

Ahora tenemos muy de cerca el juicio de la llamada ”Manada”, donde se han visto discrepancias; es lógico que haya pareceres distintos entre los que tienen que juzgar a unos o a otros, no debemos generalizar a estas personas, pero no debemos silenciar el entorpecimiento donde la  ofuscación en la calle por las medidas promulgadas por una jurisdicción competente, no debe crear tanta diversidad de opiniones tan encontradas, incluso dentro de estos litigios, donde hemos visto miles de personas llevando  pancartas ante el edificio del supremo cuyos rótulos me han dejado impresionado donde se decía “justicia de mierda, la habéis juzgado a ella” manifestación sobre la manada.

La ley en sí, no exaspera enormemente, ya que esa ley es una medida dictada por una jurisdicción competente y si esa justicia está bien hecha y promulgada para el bienestar de la sociedad y castigada mucho mejor. En los jueces como en los supuestamente delincuentes hay categorías, los jueces según sean sus voracidades en mirar los legajos y los delincuentes—en este caso—al parecer han dejado algunas lagunas, las cuales han sido motivo de estas manifestaciones en las calles. «Qui culpae ignosis uni, suadet pluribus» El que perdona una falta a uno, induce a muchos a cometerla.

Estamos viendo una inoperancia en mediar para que no se cometan tantos abusos y nuevas violaciones. Seguro que hay que cambiar, pero ¿cuándo? Hay palabros en el ordenamiento jurídico que a veces dudan los propios jueces de ellos, y no hablemos de la calle. Por ello, se debe cuanto antes cambiar algunas leyes y si son  carentes de fundamento, como abuso y violación entre otras, aunque a decir verdad hay muchos disparidades y controversias en los legajos que la señora ley tiene en su balanza.

Me vienena la memoria algunas películas de jueces, cuyos nombres muchos de nosotros nos acordaremos en cuanto lo garabatee en este papel: “Doce hombres sin piedad” ”las dos caras de la verdad” Algunos hombres buenos” Coacción a un Jurado” y una que veo de vez en cuando, “Los Jueces de la ley”. Esta me cautivó por su enseñanza que aunque tiene su amago de cine negro y abusivo me dejó un impacto muy grande, y cada vez que la veo,  veo cositas nuevas para pensar. Esta película, Los jueces de la ley, está protagonizada por artistas de primera categoría, entre ellos Michael Douglas haciendo de Juez en la Corte Superior de Justicia en una ciudad importante de América. Este Juez desamparado e indefenso  por tantas lagunas legales y tecnicismos jurídicos, decide con otros jueces  revisar a espaldas de los organismos competentes juzgar a los reos que quedaron libres por problemas legales relacionados con las pruebas. Buscaron policías corruptos para ejecutar las decisiones tomadas por estos “Jueces de la ley”, tomándose la justicia por su mano.

Yo creo que los delitos solo, solamente los pueden juzgar y ejecutar por tribunales competentes y justos. Siempre que veo esta película me hago estas preguntas: ¿Hasta dónde puede a las personas a ejecutar estas abominables actuaciones ¿Hasta que límites debemos razonar? Hay un proverbio chino que dice. Cuando la paciencia es ultrajada, resulta una locura conservarla.