Chalet de Pablo Iglesias e Irene Montero (idealista)

Hoy voy a escribir, aunque sea un tema manido, sobre el chalé de la señora Montero y del señor Iglesias, situada en uno de los lugares más elitistas de Madrid. Pero sin entrar en la oportunidad de esa compra, porque cada cual es libre de hacer lo que quiera, dentro de la ley, aunque a los mentados protagonistas les gusta decir a todo el mundo lo que deben hacer y decir en cada momento. Tampoco de si su precio es real o ficticio. Ahora bien, la lógica me dice que, si hay una hipoteca de 540.000 euros para pagar en 30 años, al final, la cantidad que deberán devolver (incluidos los intereses) se acercará bastante a los 800.000 euros. Una pasta que diría el castizo.

Pero, eso no es todo, porque vivir a 40 kilómetros de Madrid tiene un coste mayor que hacerlo, por ejemplo, en Vallecas. Hay que disponer -seguramente- de más de un coche y al mismo tiempo contratar legalmente al personal de servicio con alta en Seguridad Social (no como Echenique) para que se ocupe del mantenimiento y de todas las tareas inherentes a una vivienda grande con dos mil metros de terreno, jardín, piscina y demás dependencias, ya que los moradores tendrán unas largas jornadas de trabajo. Y con la llegada de los gemelos mucho más.

Pues pensando en esos gemelos, que ojalá nazcan y se desarrollen sanos y fuertes, sospecho que cuando vayan creciendo, se darán cuenta de que lo que han dicho, dicen y seguirán diciendo sus papás sobre las clases desfavorecidas, nada tendrá que ver con lo que ellos practican. Y entonces supongo que Iglesias y Montero deberán hacer grandes equilibrios para no defraudar a esos hijos suyos con las explicaciones que decidan darles. Porque, la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, es que esos peques van a vivir -y yo me alegro- como una minoría privilegiada.