Fuente: Pixabay
La vuelta de la eutanasia a la política nacional como un tema que hay que legalizar,  es una vuelta indigna e inmoral de quienes la votan, y de quienes se abstienen, que es una forma inmoral de decir que sí a la eutanasia. La vida es lo primero, si no existes “vida”, no tienes libertad.
Quien dice que sí,  es inmoral pero valiente en defender el mal y a conciencia de que quieren el mal, pero quien se abstiene es un inmoral cínico, que lo único que quiere es alcanzar votos de uno y otro lado. Aquellos son los de Podemos y Psoe,  estos son los de Ciudadanos y el PP,  a río revuelto ganancias de pescadores.
En romançe paladino, la eutanasia es un una muerte indigna. Quitar la vida a una persona se llama también homicidio, y quitársela uno mismo es suicidio. Y estas dos cosas quieren legalizar Podemos y Psoe.
La muerte digna es la que cuando uno muere en el momento que Dios, su creador, quiere y acepta su santa voluntad.  Nadie es dueño de su vida sino su creador, y si dispone de ella para quitársela no es una muerte digna, porque usa su libertad por encima de su vida, que es el valor primero y máximo de una persona. Hay un desorden de valores. Y la pura verdad y realidad es la existencia de Dios, aunque “cualquiera” lo niegue.
Si utilizo la libertad por encima de la vida a quitármela/suicidio o quitársela/homicidio, estoy usando mal la libertad, y por tanto da lugar a una muerte desordenada e indigna.

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