Fuente: Pixabay

 

En una supuesta Bolsa donde pudiera cotizar oficialmente la vida humana, ésta estaría ahora ocupando un lugar secundario o terciario, a tenor de lo que estamos viendo mientras transitamos por este mundo.

Ya he escrito en varias ocasiones cómo el aborto es un “mal aceptado” al que pomposa y equivocadamente llaman “interrupción voluntaria del embarazo” y la eutanasia es “un logro por llegar” al que algunos llaman ya “confort para el último viaje”.

Como ven, dos grandes “progresos” para anular casi en su totalidad la protección de la vida del hombre (ya sé que debería decir hombre y mujer, para los poco entendidos en gramática, aunque especialistas en gramática parda). Pero, la hipocresía reinante hace que los “movimientos solidarios para cosas superfluas” con estas cuestiones, estén durmiendo la siesta o lo que es lo mismo, haciendo la “vista gorda”.

Ahora, con la sentencia de la Audiencia Nacional sobre las condenas de la trama Gürtel, en la que no entro, aunque comprendo que son delitos que merecen un castigo ejemplar, me doy cuenta de que el legislador español, una vez más ha estado torpe, trasladando al Código Penal más del doble de penas por un delito económico que por un delito de homicidio. Este hecho objetivo repugna a la razón -de tal manera- que parece mentira que hayamos caído tan bajos como para no darnos cuenta de que el bien supremo es la vida humana. Lo digo con tristeza, pero reitero que en España la cotización de la vida humana está por los suelos.