Hoy queremos compartir con todos nuestros lectores y amigos una anécdota titulada Currito y los quites y que nos ha hecho llegar Carlos, un habitual lector de El Diestro y Olé.
La anécdota de Currito y los quites dice así: <<Currito fue un torero intelegentísimo, que sostuvo su puesto de matador de primera fila durante muchos años; pero su apatía era proverbial, y solo se le dispensaba en gracia de sus recomendables condiciones de lidiador.

Toreaba en Valencia con Lagartijo y Frascuelo una de las corridas de feria, en medio del asfixiante calor que hace en el mes de julio en aquella hermos ciudad, y se habían lidiado ya cuatro toros, estando solícitos e incansables en los quites Rafael y Salvador, sin que Currito hubiera dado razón de su persona más que para matar el que se corrió en segundo lugar.

Molestado Frascuelo por tan absoluto retraimiento, se dirigió a Currito diciéndole:

-Pero hombre, ¿por qué no entras en los quites? ¿No estás viendo que Rafael y yo estamos ya reventados?

-Oye, Salvador -replicó con soflama Curro- ¿tú has leído lo que dice el cartel de la corrida?

-Yo no. -contestó Frascuelo.

-Pues dice, Matadores: Lagartijo, Currito y Frascuelo. De modo, que como yo soy matador, cuando tocan a matar mis toros, los mato, y se acabó; porque a mí no me han contratado para los quites>>.

Así era el maestro Currito. Por cierto, si conocéis anécdotas taurinas estaremos encantados en publicarlas, como esta de Currito y los quites, enviada por el amigo Carlos.