Hoy compartimos un artículo escrito por Antonio Díaz-Cañabate en el que lanzaba una interesante propuesta para modificar la ceremonia de alternativa. Hasta ese momento no era normal que el testigo participara en el acto de alternativa, desde entonces, según parece, se hizo habitual la presencia del testigo, de ahí las imágenes de alternativa en las que aparecen los tres integrantes del cartel. El artículo decía así:
<<Ya hemos señalado en otras ocasiones que en el planeta de los toros se conserva un protocolo, ceremonioso y solemne en los ruedos, y más llano, más sencillo, fuera de ellos. Y es curioso que en esta época tan poco propicia a todo lo que el protocolo significa, se mantenga incólume el rito y la tradición en un mundillo tan popular y desgarrado como el de los toros. Y la razón la encontramos en ese su aislamiento de la tierra que me movió a definirlo -y permítaseme la vanidad-, a descubrirlo, como un planeta aparte, que, aunque rodeado de tierra por dos lados, es algo ajeno a ella: no ya independiente, sino alejadísimo de sus preocupaciones, con una vida propia, muy personal, de costumbres muy arraigadas, sin que los vaivenes terrestres influyan en su órbita, y que sigue su marcha atento únicamente a lo que le interesa, desdeñoso de lo ajeno.

testigo

Dentro del protocolo taurino, la ceremonia de la alternativa es quizá la de más empaque, y no por la complicación de sus desenvolvimiento, breve y simple, sino por la trascendencia de lo que representa para el torero e incluso par ala Fiesta. Su simbolismo no puede ser más acertado y, por tanto, lo reputo intocabe. La característica de un buen protocolo es esta de su perdurabilidad. El protocolo es algo muy frágil. Cualquier innovación, por pequeña que sea, puede acabar con él. Sin embargo, me atrevo a proponer una añadidura a la ceremonia de alternativa. En esta para nada interviene el testigo que asiste a la investidura del nuevo matador de toros. Ese testigo es el otro espada que integra el cartel. ¿Por qué permanece al margen, como ausente? No pretendo que tenga participación directa en el acto. La modificación que aventuro consiste en que el testigo permanezca junto al grupo del neófito y su padrino, y que al final de la ceremonia estreche la mano en señal de parabién a su nuevo compañero. Aunque no fuera más que por cortesía, tal felicitación debería finalizar el protocolo de la alternativa. En cuanto uno o dos toreros adopten lo que sugiero, estoy seguro de que los demás les imitarían y pronto este gesto amistoso y deferente se convertiría en costumbre>>.

Dos alternativas en la misma corrida…

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