Nos hemos de remontar al año 1613, en quellos tiempos era costumbre obligada que coincidiendo con autos religiosos se corrieran vacas y novillos en las plazas o calles donde estos se llevaban a cabo. Así, por ejemplo, en Madrid era habitual celebrar estos encierros coincidiendo con los días de San Isidro, San Juan y Santa Ana. Y de la misma forma en el resto de ciudadades y pueblos de toda nuestra piel de toro.
Pero ese año 1613 ocurrió un incidente en la calle Platerías, concretamente el día 23 de junio, víspera de la festividad de San Juan. Estando corriéndose vacas en esa calle, pasaron por allí el Rey Felipe III y sus Altezas Reales, cerrando una vaca el paso al coche de caballos del monarca y provocando un momento de peligro. Gracias a algunos caballeros de la comitiva real se pudo acabar con el animal, evitando una muy posible desgracia sobre la Familia Real.

Consecuencia de estos hechos el Consejo de Castilla prohibió en lo sucesivo muchos autos, con el objetivo de que no se corriesen encierros de novillos y vacas por las calles.

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