En otras ocasiones ya hemos hablado de la vergüenza torera. La verdad es que se cuentan muchas anécdotas, muchas historias sobre la vergüenza torera, de ahí la expresión, porque en el mundo de los toros muchos eso de la vergüenza torera está a la orden del día.
Y hoy contamos una nueva de esas interesantes anécdotas, la que protagonizó Joselito El Gallo en una modesta plaza de toros de provincias. Resulta que la presencia de El Gallo en el cartel provocó que el precio de las entradas fuera bastante más elevado de lo normal, lo que unido a inclemencias meteorológicas, conllevó que la entrada en los tendidos fuera mucho menor de lo esperado.

Pero pese a las inclemencias meteorológicas y a la falta de público, Joselito El Gallo se esforzó y puso la misma dedicación que pondría en una plaza de las más importantes. El Gallo bregó, banderilleó y puso todo de su parte para que el poco público quedara satisfecho. Y según cuentan, cuando Joselito se disponía a dar muerte al quinto toro de la tarde, su peón de confianza se dirigió a él diciéndole:

-Pero oye, José, ¿es que te vas a entregar, estando, como estamos, casi en familia?

A lo que Joselito El Gallo contestó:

-Para mí como si estuviera la plaza llena, porque los que han venido han pagado por verme. Además, aunque no hubiera venido nadie, no te olvides de que en la plaza estoy yo.

Un gran ejemplo de deontología por parte de un gran torero, un torero con vergüenza torera.

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