Reproducimos un artículo publicado en el semanario taurino Los Timbales, el 8 de abril de 1928, y firmado por don Antonio sobre la relación entre los toreros mexicanos y los españoles. Lo publicamos porque nos ha llamado mucho la atención lo que se dice, no podemos asegurar que sea la realidad en esa época, pero sí es verdad que en esos momentos y en otros posteriores siempre han existido conflictos entre profesionales taurinos españoles y mexicanos. Así se opinaba en 1928 sobre los toreros mexicanos y los españoles:
<<No conocemos a ningún torero que haya actuado en Méjico que no tenga quejas de la conducta observada por sus compañeros los toreros mejicanos, con él. Y aún diermos más, de las empresas y hasta de la prensa taurina de allende los mares. Sobre todo desde que Méjico tuvo un torero tan grande como lo fue Rodolfo Gaona, los toreros españoles han sufrido en aquella República toda clase de amarguras. Y al decir esto no hacemos referencia a los toreros modestos que fueron a la tierra del peso a la aventura; nos referismo a las figuras del toreo: Gallito, Belmonte, Vicente Pastor, Nacional II, Niño de la Palma, Marcial Lalanda y otros muchos. Todos hubieron de sufrir incumplimientos de empresas, hostilidades de compañeros, un verdadero calvario subido a costa de un valor y un arte que en aquella tierra no es común en la gente coletuda.

Sobre todo, la actuación de Gaona y sus amigos, la política taurina desarrollada en su tierra por aquel gran torero en contra de sus compañeros españoles, fue para estos fatal, y de ella pudieran decir bastante Belmonte, Sánchez Megía y Nacional I.

En compensación a la maenra de tratar en Méjico a nuestros toreros, en España, apenas llega un torero mejicano, indocumentado o no, todo son facilidades para él; como por encanto se le allana el camino y se le ayuda para que “se haga torero”.

El caso de Pascual Bueno, de Silveti, de Armillita y hasta de Refulgente Álvarez, tomando la alternatica en Madrid, y de José Ortiz, dicen claramente que no argumentamos sin base, porque si estos toreros no ocuparon el puesto de figuras, no fue porque a ello se pusiera nadie, sino por la sencilla razón de que para ser figura es preciso tener más arte y más valor.

En la presente temporada tenemos otro torero mejcano que viene a España a conquistar el espaldarazo de los públicos españoles, para que con él su importancia artística adquiera en Méjico toda la fuerza que tuvo el gran Rodolfo Gaona.

No se podrá quejar ese nuevo torero mejicano. Apenas llega, ha tomado la alternativa en una de las plazas más importantes de España, con unos toros de famosa ganadería y sirviéndole de testigo una de las más interesantes figuras del toreo actual. No podrán quejarse, ni él ni sus paisanos, de la recepción que se le ha hecho en España, y a ese torero toca hacer honor a los honores que le han otorgado empresas, compañeros y prensa, pero no olvide tampoco si, como nosotros deseamos, llega a escalar un puesto entre los grandes toreros que, aquí, en España, no pensamos de los toreros mejicanos como piensan en Méjico de los toreros españoles y, sobre todo, lo que no debe olvidar nunca, es que a los toreros españoles no les estorban ni les importunan lo más mínimo los toreros mejicanos, ni limeños, ni de ninguna parte. Y si al no olvidar tal cosa hace en su tierra a los toreros extranjeros los hombres que aquí se le hacen a él, habremos de agradecerle que termine en su tierra una política taurina tan injustificada y tan perjudicial para todos.

Si así no lo hace será ya tiempo de aconsejar a los toreros españoles que se nieguen a actuar con los mejicanos>>.

Así estaba el ambiente en 1928 entre los toreros mexicanos y los españoles. Suerte que la cosa ha mejorado. ¡Y bastante!

El primer festejo taurino retransmitido por televisión

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