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Separatistas con una careta de Puigdemont

No hay nada nuevo bajo el sol de España, todo sigue igual, no importa la fecha, los periódicos  están llenos de todas las efemérides que engloban todas las irregularidades y por qué no decirlo, de todos los caprichos que el catalanismo sigue inundando en los cuatro costados de esta tierra que es España. No comprendo cuando dice el Gobierno acusando a Torra de hacer un discurso “frentista” y avisa que responderá a las ilegalidades.

En parecidas similitudes, Arrimadas,  la segunda de a bordo de Ciudadanos,  acusando a Torra de “humillar” a los españoles y de venir “a dirigir un CDR (Comités de Defensa de la Republica) refiriéndose  a Cataluña. Palabras conocidas por las mismas circunstancias de estas dos personalidades.  Este Quim Torra, el desconocido escudero de Puigdemont, aunque a decir el nuevo escudero, según la Vanguardia pregona que es un independentista “Pinyol” de Puigdemont, cuya palabro quiere decir en castellano hueso, cuesco núcleo y semilla entre otros nombrecitos.  Cuyos axiomas  y calificativos los dejo a gusto de los ilustrados y leídos.

El discurso de este Nuevo “ Pinyol” es otra nueva pantomima.  Su discurso ha sido de guante blanco, aunque sus efluvios han sido  pestilentes, aunque a decir verdad, me han parecido de una insensatez  enorme, pero viniendo por boca  de Puigdemont, en esta ocasión el discurso ha sido más contundente que los de los anteriores vasallos. Donde ha echado en la hoguera  más leña, avivando el fuego a temperaturas de máximos grados de combustión.

No hay que ser muy tonto en decir que aún no ha terminado esta nueva elección a candidato, queda tiempo para que la CUP empiece a valorar las estimaciones para elevar al  catalanismo a los altares del “Santo Santorum” del independentismo catalán.

Hay quien dice en Cataluña que el ojo de Puigdemont ha acertado para poner a este individuo derecho a la hoguera, así él quedaría  más atenuado en este proceso. Cosa que yo no creo a estas alturas, ya que el independentismo está muerto. Aunque a decir verdad, por el tiempo que llevamos podría ser demasiado tarde para solucionar por las buenas este nocivo asunto.

El catalanismo se está riendo de toda España y seguirá haciéndolo cueste lo que les cueste y después de perdidos al río, como dice el refrán.