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Los expertos en demografía lleva años hablando de la tendencia de la demografía a una involución de la población en nuestra querida España, patria de unos 47 millones de españoles.
El motivo de esta carta es que el día 15 de mayo fué el día de la familia,  que es concepto básico para conocer la fotografía del momento del estado de la evolución demográfica de cualquier área geográfica.
Por los índices demográficos canta la gallina,  sólo algunos son suficientes para confirmar esta afirmación. El principal indicador es el índice de fecundidad o sustitución de la población su valor debe estar por encima de 2,1; cuando en nuestra patria es inferior a 1,4. Que significa que en una familia  deben tener 2,1 hijos para esa sustitución, y no 1,4. Lo lógico es que habría que llegar a un valor de más de 4 para que la demografía sea de pirámide joven y salir de la pirámide inversa en que estamos y padecemos.
Bueno hay otros muchos índices, como la edad de maternidad que está por encima de 30, que quiere decir que las mujeres casadas o no, tienen a esa edad el primer hijo,  y en muchísimos casos hijo único.
Otro indicador son los porcentajes de los grupos de edades, cuando en España hay más de 18 millones de personas de más de 65 años que el total de menores de 15 años.  Que da lugar a una pirámide inversa.
Hablan de invernación de la población, prefiero hablar de involución porque la inversión del comportamiento demográfico por la población  es imposible un cambio de la conducta humano, sino se da una política demográfica de apoyo socioeconómica a la familia por parte del Estado Español: apoyo a la maternidad,  conciliación maternidad / trabajo, vivienda… ; y de formación humana de las familias,  de ahí las Escuelas de Formación a las familias. Estamos en manos del Estado, que no se entera.