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Corrupción es la acción y efecto de corromper es decir de alterar y trastocar la forma de algo y depravar, dañar o podrir algo.

Estamos día sí y día también oyendo corrupción, es decir depravar “algo” o sea el “sea lo que sea” de su naturaleza y uso. Y se oye y se escribe de políticos,  empresarios, banqueros, jueces, etc.,  en España y fuera de España. La corrupción está en el dinero, malversación de bienes públicos o privados  individual o en organización criminal…, pero también se da corrupción en la moral: aborto,  eutanasia, matrimonio de gays y lesbianas,  pederastras,  pedofilia, violencia de género de los dos: hombres y mujeres… Y en más aspectos como robos, drogas, organización criminal… Diría interminables.
A nivel nacional no hay día que en la prensa y en las tvs dediquen páginas y más de la mitad del tiempo de las noticias a la corrupción en sus más diversas formas. Y en las internacionales cómo es el de Harvey Weinstein abusador sexual de actrices internacionales.
Corrupto es la Gürtel -420 millones de euros – pero más los ERES – 3.200 millones de euros,- y los Pujol -3.000  millones de euros -; tan corrupto son los pedófilos, como la eutanasia y el aborto, sea del país que sea ya en España como en Irlanda, países católicos, sino oficialmente, pero si histórica y socialmente hoy día.
Políticos, banqueros, empresarios no tenéis hartos de vuestros actos de corrupción;  ideología de género, ya está bien de corrupción, alterando y depravando la naturaleza humana.
Todos estamos inclinados a corrupción, pero la lucha hace a gente vencerla, y quien caiga tiene la opción de pedir perdón y salir de ella,  devolviendo el dinero y/o dándole a la naturaleza su natural sin depravación o alteración.
Qué pena de políticos corruptos, ¡estamos hartos de vosotros, corruptos! de derechas,  centro,  izquierda, comunistas y nacionalistas.