Torra y Torrent, atentado de Hipercor
Quim Torra
Ayer ocurrió otra desgracia para Cataluña y España, la investidura de un títere cómo presidente de la formación de un gobierno fascista catalán. Con venderse a la CUP.
Dése cuenta el lector que digo “fascista catalán” y no “catalán fascista”. Y es que el fascismo está en Cataluña por unos individuos que insultan,  maltratan a quienes no piensan cómo ellos.
El fascismo nacionalista es igual al fascismo nacional hitleriano. Todo aquel que fuera de otra raza o cultura a su  ideario o religión, es decir todo aquel que se oponga a su pensamiento único hay que eliminarlo, conquistando el territorio no con las armas, pero sí con la violencia, la algarada, la mentira, la humillación, el insulto, las quemas y pitadas de símbolos y a himnos y a banderas que no sea la estelada, ignominias a personas destacadas, catalanas o no, que defienden la Unidad Territorial, falseando las leyes a su conveniencia y antojo, etc.
Es un circuito infantil de mente y acciones movidos por la sinrazón y sentimientos ufanos en contra de quienes piensan distintos a ellos. Absolutismo: el fin justifica los medios.
Se han vendido a la CUP, gente desarraigada y de mentes retorcidas fuera de la normalidad, hablando de una república independiente. Cuando el títere y su autor Puigdemont no son republicanos, sino serian al menos afiliados de ERC.
Es un bunker en el Parlament, que no conocen la libertad, y que no negocia ni cuenta con la oposición constitucionalista porque va contra sus objetivos fundamentalista de nacionalismos decimonónico. En una Europa de Unión en pleno siglo XXI. Hay que ser cortos de mentes o tontos para no darse cuenta de ello.