Parece que fue ayer cuando apareció la primavera. Mi mirada se fijó durante unos minutos de reloj en aquella hembra que se asomaba con su maleta a ruedas una mañana del mes de diciembre en la televisión. He de reconocer que mi primera ojeada fue  en aquella criatura con blusa blanca, un suéter negro, unos pantalones Jeans y una presencia airosa me haría tomar mis tostadas con el café frías. No sabía quién era aquella dama, tenía y tiene—nuevamente la he visto hace dos días—un porte señorial: su estilo nació  con ello, nada más verle el embrujo de la estación de las flores ante aquél descubrimiento de aquél ángel en la mañana adelantada del equinoccio primaveral.

Acorde  iba el programa televisivo, supe de quien se trataba era la juez Mercedes Carmen Alaya Rodríguez,  Astigitana de nacimiento, la juez de los Ere de Andalucía. Esta Emperatriz de la Toga me dicen que cuando recibía en cualquiera de los despachos de le Junta un escrito del  Juzgado número 6 de la capital hispalense. Temblaba hasta el encargado del registro del documento.

La juez Alaya, la que no le daba  miedo arrastrar su maleta a ruedas por los suelos donde algunos decían que eran papeles con garabatos, llevaba los folios judiciales remolcados por el fango de la corrupción de unos bandidos, como si fuesen aquellos bandoleros.  Aún se sigue esperando que el “carrito de la compra”, cuyos  documentos  arrastraba la juez Alaya  por las calles sevillanas, en su mayoría  eran, por aquellos días, documentos de mordidas de toda calaña, donde los euros estafados, arrastrados por el lodo de la avaricia de unos políticos cuyos latrocinios  eran dineros para familias en paro y regulación de empresas, cuyos dineros de los ERE fueron consentidos y dejando correr por ladrones de tres al cuarto. Estos delincuentes estaban sumidos en sus propias miserias, dando pie para que estos timadores emergieran como como las amapolas en un trigal.

Hay motivos para englobar en esta comunicación algunos conceptos lapidarios que por ser escasos entre todos los que quisiera enumerar no por ello dejan de ser valiosos.  Me refiero a la entrevista que le hace el periodista en ABC. Para una muestra solo vale un buen botón.  Por ello daré la repuesta de la juez Alaya  silenciando las preguntas   de este reportero. “Susana Díaz podría malversar si  no reclama los 850 millones de los ERE” “habrá muchos de los entresijos que han hecho que la acusación de Chaves sea solo por prevaricación”  “El  PSOE y el PP me quitaron para que no investigase los cursos de investigación”   “Claro que sufrí presiones políticas, ente ellas las de Guerra y Susana Díaz” “Si  llego a saber que me iban a  apartar de las macrocausas no me muevo del juzgado” “No querían que investigáramos los cursos de formación porque hubiéramos visto cosas asombrosas”.

La neutralidad y la verdad de las cosas hay que decirlas aunque duela a quien le duela.  Aquí va una de las  preguntas del informador. ¿Por qué al PP no le iba a interesar  que se siguieran investigando  los cursos de investigación?—ahí va parte de le respuesta—“…Porque había un acuerdo político evidente que consistía en que el PSOE se mantuviera fuerte en Andalucía y, a cambio, dejar al PP en el resto de las comunidades autónomas…”

Aún nos quedan muchas voces hablando  en silencio de todo esto. Me horroriza  que  parte de  estos euros  del paro hayan ido a parar  para financiar  vergüenzas  donde se ha camuflado para pagar  limpiezas de trajes, para financiar entradas de fútbol y para rallar  ese polvo blanco que tanto gusta a la gente de vicios caros. Y otros casos , que silencio y que está en boca de todos y que  me mancillo solamente por ser andaluz. No sé  si los aún presuntos, supuestos y probables inculpados o investigados además de ir a la cárcel, devolverán los dineros malversados y no me digan “estos  sociolistos” que ellos no sabían nada, ¿a qué jugaban a las cartas? O estaba jugando a la gallinita ciega.

Las supuestas tardanzas de unos y de otros en estos turbios casos de corrupción, una vez más, como otras que hay, nos están llevando al huerto. Solo me resta darle las gracias a  la juez Alaya por su verdad, lo cual estoy seguro  y convincente que aunque ha vuelto  para hablar  de ERE se marcha con la cabeza muy alta.

La Emperatriz ha vuelto para no quedarse. “Iustitia non novit patren es fides, id est, constantia et veritas” La justicia no conoce padre ni madre; ella sólo atiende a la verdad.