universidad

El llamado ‘caso Cifuentes’ y ahora el ‘caso Casado’ han puesto sobre los focos a aquellos políticos que, probablemente avergonzados de su propia biografía, ilustran su curriculum con titulaciones ficticias. Ya sé que, hoy por hoy, ninguno de los dos está condenado y que así como en el caso de la Presidenta de Madrid hay evidentes irregularidades, en el caso del diputado Casado estas no pasan de ser insinuaciones al menos de momento.

Frente al foco en los políticos, pienso que deberíamos poner todas las luces posibles en nuestra Universidad. El político que ilustra lo que no debe, sobra; pero la Universidad que lo tolera cuando no lo inspira, debe sufrir también condena. La Universidad española, al igual que le enseñanza media, no digirió la llamada universalización de sus estudios y está de capa caída. Aulas llenas y universidades en cada esquina, lo único que han conseguido, salvo honrosas excepciones que las hay, ha sido devaluar unos estudios que debían tender por si mismos a la excelencia y se han quedado en la mediocridad, cuando no en un simple parking para reducir un paro galopante. No solo es que no todos valgan para ‘estudiar’, si no que no todos, ni muchos menos, valen para ser profesores universitarios, pero este es otro tema. El caso de los ‘master’ es la punta del iceberg de unos cortijos, en muchos casos politizados, que lo único que buscan son sobresueldos. Universidades parking o cortijos, ¡vaya tela!

No entiendo nada. Si una universidad no investiga y no es punta de lanza en su tema, ¿que puñeta enseña? ¿Alguien me lo explica?

@jmfrancas

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