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Viva Puigdemont

Si alguien pensaba que el separatismo no podía ser más ridículo se equivocaba

Anonadado me he quedado cuando dándome un paseo por las redes sociales me he encontrado con este vídeo. Desconozco el nombre de la coral separatista, el lugar, aunque el vídeo está colgado en Facebook desde hace una semana aproximadamente.

En este vídeo se observa a un entregado director de la coral, dirigiendo a sus alienados “cantores” y aunque no entiendo demasiado el catalán llego a traducir: “Viva Puigdemont nuestro presidente”. Y ahí me he quedado porque el hartón a reír y la vergüenza ajena hicieron el resto.

¿Cómo pueden llegar personas adultas a este extremo?

Se pueden tener las ideas que se quieran y por supuesto se pueden defender y expresar. Pero todo tiene un límite y ese tiene que ser el límite del ridículo más espantoso. Hacer una actuación de este tipo demuestra un gregarismo de una magnitud importante, mucho más si tenemos en cuenta que aquí se habla de un personajillo.

Y digo personajillo porque Puigdemont cuando fue elegido presidente de la Generalidad no era ni el pan B, era como mucho el plan Z. Fue el último mono, el tonto útil al que se le quiso meter en un embolado por parte del independentismo y a fe que lo han hecho. Ahí está ahora el cobarde, fugado y dejando a todos sus compañeros en la estacada.

Pero para los lelos alienados no hay problema. Estos le siguen defendiendo y justificando hasta extremos surrealista como este. Hasta llegar a hacer el mayor de los ridículos cantando una sandez para defender a un tipejo que se ha fugado y les ha desplumado.