manada
Estos días atrás, se ha leído todo un rosario de jaculatorias en torno a los hechos de “la manada”. La ley a veces nos suena y nos envuelve en un halo que no se comprende de donde viene y adonde quiere llegar. Aquí tenemos una prueba: desde un principio la grabación de este, llamémosle “altercado”—por decir algo—no fue admitida por el tribunal, aunque después de unos días fue admitida. Ahora viene la controversia de este caso, leído en bastantes diarios: “La Fiscalía pide 22 años para la Manada por la violación de San Fermín”. “Alarma entre los jueces ante la “excesiva” reacción por la sentencia de La Manada”  “Un millón de firmas en 24 horas: la indignación por la sentencia contra La Manada hace historia”. “El juez discrepante del fallo de La Manada dice ver en el vídeo sexo “en un ambiente de jolgorio y regocijo”.“La víctima de La Manada recurrirá la sentencia para que sea “violación”. “Sentencia de La Manada: condenados a nueve años por abusos, pero absueltos de agresión sexual”. “Ricardo González, el juez que pidió la absolución de La Manada”
Este juicio, y por las manifestaciones antes aludidas, me hace pensar que fue abuso y agresión sexual aparentemente, ya que no soy juez para enjuiciar este abominable suceso. Díganme qué hacen cinco personas jóvenes—entre ellos dos “fieles guardianes” de la seguridad nacional—y una chica con el acercamiento de esa pandilla de…silencio, estos términos porque no encuentro calificativos para bautizarlos.
Lo “justo” de la Justicia en entredicho, no caben tantas calificaciones para enjuiciar este atropello a una joven por cinco animales cobardes, cinco gallitos que uno a uno no hubieran tendido valentía ni tan siquiera pregonar ¡Viva San  Fermín!
Lo dicho, no creo que haya tanta duda, por lo visto a tener de las manifestaciones, de jueces, fiscales abogados y adláteres de justicia en este caso: solamente sé que por lo que he leído estos días atrás, que el juez discrepante del fallo de la Manada dice ver en el vídeo sexo “en un ambiente de jolgorio y regocijo” me ha entrado una ira al leer esta jaculatoria por boca de un hombre de la ley que me han dejado paralizadas las manos y he dejado de escribir.