La vida de un perro habría sido más defendida por toda Europa que la de Alfie Evans
Alfie Evans y su padre

Definitivamente Alfie ha fallecido esta madrugada

Los sesudos médicos británicos pensaban que Alfie Evans aguantaría sin respiración asistida unas 5 horas. Cinco han sido los días que ha aguantado Alfie luchando como un gladiador, tal y como decía su padre, para irse definitivamente, no sin antes haber dejado un mensaje de valentía a todos los que seguimos su evolución, especialmente a la justicia, médicos y gobierno británico.

Cinco días de lucha y de agonía en los que las autoridades británicas se han negado a dar a Alfie la más mínima oportunidad para que intentara sobrevivir. Han ignorado a los padres, han ignorado la vida del pequeño y nos han dejado un mensaje y uno muy claro: también el estado decide sobre nuestras vidas y las de los nuestros.

El silencio de Europa

Y tal y como sucedió con el otro niño que las autoridades británicas no permitieron vivir en su momento, Charlie Gard, hemos asistido espantados al silencio cómplice de la mayor parte de Europa, excepto Italia. Las movilizaciones de este, cada vez más insensible, continente han sido nulas. ¿Y si en lugar de haber sido un niño hubiera sido un gato, un perro o un burro?

Pues es probable que esta Europa autómata, insensible, vegana y animalista, hubiera puesto el grito en el cielo, tal y como sucedió con el famoso perro “Excalibur” en España Pero no, se trataba de salvar la vida de un niño. Un niño que solo generaba gastos y que los médicos y la justicia decidieron no dejar vivir porque no iba a producir nunca nada, más que gastos y más gastos.

La insensibilidad, el automatismo que vive esta sociedad europea nos va a costar caro. Ni siente ni padece, incluso cuando los casos son tan sumamente graves como este. El estado decide, nosotros agachamos la cabeza y pagamos.

D.E.P. Alfie Evans.