Titulitis
Pedro Sánchez y el "matemático"

La “titulitis” en España

En España, país de extremos donde los haya, hemos pasado con el asunto de los títulos universitarios de un extremo al otro, para no variar. Si en la época de nuestros padres y abuelos había muy poca gente con título universitario, ahora parece que lo tiene que tener todo el mundo. Como eso es imposible y, además, lo que sí hemos sido siempre es un país de pícaros surgió la “titulitus” y la falsificación de historiales académicos.

Hay miles de empresas especializadas en selecciones de personal pero el primer filtro que hacen siempre es el del historial académico. No hay título, no hay ni primera entrevista. ¿Qué surge entonces? Pues el engorde artificial del historial académico del currículum, incluir cosas que no se han hecho, carreras de las que no se ha estudiado más que un curso y títulos que no existen.

Si algún día nos diéramos todos cuenta que para que se construya un edificio tiene que haber más gente para ejecutarlo que para diseñarlo, a lo mejor nos irían mejor las cosas. Aquí todo el mundo quiere ser quien lo diseñe, pero eso es imposible. Así pasa después lo que pasa, ahora pasan más “hambre” los diseñadores que los “ejecutores”.

Las falsedades de los historiales académicos de los políticos

Para falsear un historial académico hay que tener mucha cara, pero también hay que ver para qué sirven las empresas de selección de personal, si son incapaces de ver más allá de un título. Pero hay una profesión para la que no hacen falta títulos y sí tener mucha cara, esa es la de político. Si la gente de a pie miente en sus historiales académicos, imagínense un político que viene con la “cara como el cemento armado” ya de serie.

Desde que surgió el escándalo con el asunto del máster de Cristina Cifuentes ya van siendo muchos los cazadores cazados. El “matemático” que no se explica cómo es posible que figurara una carrera que no tiene en su currículum. El hijo de ingeniero que por eso ya se creía en posesión de la misma carrera que su padre, o el doctor en economía del que no se encuentran las tesis doctorales.

Pero si hay algo que demuestra todo esto es la tremenda cara y el ego que tienen los políticos. Lo poco que les cuesta mentir, que hasta lo hacen por escrito y durante años. Y sobre todo, la poca consideración que nos tienen al inventarse excusas tan ridículas y absurdas, como lo es falsificar un historial académico. Todos estos no duraban ni una mañana en una empresa privada. En una empresa privada detectan a los vagos, a los caraduras y a los mentirosos en el primer minuto.