Ana Julia Quezada Gabriel hija
Ana Julia Quezada detenida (Captura de vídeo Atlas)

Me he quedado alucinado

De un personaje, como Ana Julia Quezada, que es capaz de matar a un niño de ocho años, te puedes esperar cualquier cosa. Pero lo que hoy he podido leer de la carta que ha escrito al programa de Ana Rosa Quintana, me parece ya de puro surrealismo. Parece como si en lugar de haber matado a un niño hubiera roto un jarrón de porcelana o atropellado un gato por la carretera puesto que no hace más que calificar el asesinato de Gabriel como un accidente.

Por lo que se puede deducir de esa carta, no tienen absolutamente ningún sentimiento de culpa y sí muchas ganas de dar lástima. Ese intento de dar lástima debe formar parte de esa enfermedad mental que padece una persona como ella y que es capaz de hacer algo así.

La carta

Empieza la carta reclamando perdón a la “familia de Gabriel” y a todas las “personas a las que les haya podido hacer daño”. Dice que no puede hablar demasiado pero asegura estar impactada por “todas las mentiras que se han dicho sobre ella“, ya empieza aquí a querer dar pena.

Y continua “fue un accidente y siempre lo diré porque es la verdad. Me asusté mucho, el miedo te bloquea y actué así. No fui lo suficientemente fuerte como para decirle a mi pareja, a nadie, lo que había pasado y, poco a poco, me fui metiendo en una bola cada vez más grande“. Sigue en su mundo queriendo hacer ver a unos padres que asesinó a su hijo por “accidente”.

Más adelante empieza a hacer un obsceno teatro para dar pena, alentada seguramente por las tonterías que muchos han dicho sobre si se la estaba machacando por ser extranjera, mujer y negra. Se refiere, en este caso, a los sucesos de la quema de un muñeco con su figura en Judas de Coripe (Sevilla). “No soy más monstruo que esas personas y lo hice por un accidente. Ellos lo hacían queriendo, son más monstruos que yo. Al escribir esta carta me tiemblan las manos. Así que disculpas, cuando hay gente de color blanco que cometen esos crímenes nunca he visto tantas barbaridades. Eso se llama racismo y xenofobia“.

Y continua con el racismo: “soy negra, cometí un delito sin querer, lo único que pido es que se me juzgue y se me trate como se me tiene que tratar en mi situación“. Recuerda también que hubo dos mujeres que la querían “matar con las esposas por detrás” y diciéndole una “ahora mismo te mataba, zorra. Te dejaba en una plaza para que te mataran, hija de puta. A ver si con un poco de suerte te matan en la cárcel

Criticó también que una cadena fuera a buscar a su familia a la República Dominicana. “Mi pobre madre sufre del corazón. ¡Y eso no está bien! Estoy con antidepresivos y pastillas para comer y dormir. ¿Que no hay racismo en España? Ahora lo pongo en duda, menos mal que aquí en la prisión me siento bien y me tratan como es debido porque son profesionales“.

Mata a un niño y la culpa la tenemos los demás

Parece que Ana Julia Quezada, o no es consciente de lo que ha hecho, o nos toma por tontos y piensa que los que no somos conscientes somos los demás. Es evidente que está informada al minuto de todo lo que sucede en la calle y ha hecho suyo el discurso de mucho atontado que salió desde el primer minuto con la tontería de que la gente la odiaba por ser mujer, negra y extranjera.

Sus formas cuando habla de accidente y su caradura cuando habla de racismo y xenofobia son obscenas y ofensivas. ¿Cómo puede ser tan sumamente indecente? No piensa en el daño que ha hecho, no es consciente del dolor que puede provocar en los demás el terrible acto que ha cometido.

Y todo esto del racismo y la xenofobia una mujer que llevaba viviendo ya muchos años en España, ¿cuándo lo descubre? ¿Cuando es la culpable confesa del asesinato de un niño? Qué asco de personaje, qué indecencia.