• El procesamiento está relacionado con los hechos ocurridos el 20 y 21 de septiembre frente a la Consejería de Economía en Barcelona y la jornada del referéndum independentista del 1 de octubre
  • Lamela también procesa por organización criminal y un único delito de sedición, por el 1 de octubre, al exdirector de los Mossos Pere Soler y al ex secretario general de Interior de la Generalitat César Puig

La jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela procesó este jueves al exjefe de los Mossos d’Esquadra Josep Lluís Trapero por dos delitos de sedición y uno de organización criminal por los hechos ocurridos el 20 y 21 de septiembre frente a la Consejería de Economía en Barcelona y la jornada del referéndum independentista del 1 de octubre, según informó Europa Press.

Lamela también procesa por organización criminal y un único delito de sedición, por el 1 de octubre, al exdirector de los Mossos Pere Soler y al ex secretario general de Interior de la Generalitat César Puig.

La magistrada procesa, además, a la intendente Teresa Laplana por un delito de sedición, en su caso por los hechos del 20 y 21 de septiembre.

La titular del Juzgado Central de Instrucción número 3 citó a los procesados para declaración indagatoria el próximo 16 de abril a las 10.00 horas.

Lamela detalla en el auto que ve conductas de organización criminal en la actuación del Cuerpo de los Mossos durante el referéndum del pasado 1 de octubre. De hecho, relata cómo los mandos ordenan a los agentes que no actúen, que se mantengan al margen y además, que vigilen los desplazamientos y las actuaciones de la Guardia Civil y la Policía Nacional.

En el texto de la magistrada se relata que la investigación descubrió, además, la utilización por parte del cuerpo policial autonómico durante el 1-O de un código propio –”Clave 21″– que consistía en lautilización de un canal alternativo –disponiendo cada dotación de un número de contacto al que llamar– para emitir informaciones o incidencias que no debían transmitir por la emisora corporativa, para lo cual se usaron tanto móviles particulares como corporativos.

En el relato de hechos del auto, de 37 páginas, la titular del Juzgado Central de Instrucción número 3 concluye que del contenido de las comunicaciones intervenidas en dicha jornada se desprende la falta de colaboración con los demás cuerpos policialespuesto que “se ordena que no actúen, que no hagan nada, que se mantengan al margen, que no intervengan y que solo observen e informen y se sitúen en posición segura”.

De igual manera se constata, dice la jueza, las vigilancias de las que fueron objeto policías y guardias civiles, incluso a los que iban de paisano.

No se trata simplemente de informar de la actuación de los agentes, según la jueza, “sino que se trataba de una auténtica vigilancia, siguiendo sus desplazamientos. Incluso desde la Sala se ordenaba a todas las patrullas que cesasen en sus comunicados para dar prioridad a la transmisión de información sobre estos extremos”. De hecho, se produjeron más de 200 comunicados en este sentido durante el transcurso de la jornada, según detalla la resolución judicial.

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