El 4 de marzo del año 1904 se publicó la Ley del Descanso Dominical, entrando en vigor el día 11 de septiembre de ese mismo año, tras aprobarse el reglamento. El objetivo de esta Ley era defender los derechos de los trabajadores, obligando a los trabajadores a no trabajar los domingos.
Una ley que contemplaba excepciones pero que no incluyó entre estas a los festejos taurinos. Motivo por el cual, tras la entrada en vigor de esta Ley no se celebraron corridas los domingos, salvo en las poblaciones donse se verificara que se celebraban fiestas locales.

Según cuentan las noticias de la época los aficionados se organizaron y se manifestaron contra esta prohibición respecto a los toros, consiguiendo que se incluyeran los festejos taurinos en las excepciones que contemplaba la Ley de Descanso Dominical.

Esta excepción se concretó en la temporada taurina siguiente, la de 1905, cuando ya no era presidente del Gobierno Antonio Maura, sino Raimundo Fernández Villaverde.

¡¡Por no matar no he matado ni al toro!!

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