fuego amigo

Dice un conocido refrán español “De los amigos, me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo”, y eso deben pensar -no sólo ahora, por cierto-  no pocos políticos españoles de uno y otro color y, especialmente en estos últimos días, Doña Cristina Cifuentes, en el Partido Popular, y el ”amado líder” en Podemos, pero no se libran tampoco los respectivos de los otros dos partidos principales de la oposición, Ciudadanos y PSOE. Por supuesto que en el resto también valdría esta máxima, pero por su insignificancia a nivel nacional, que no escaso papel decisivo en algunas ocasiones de “necesidad” o, mejor dicho, conveniencia pactista de los grandes -¿verdad don Felipe, don José Mª, don José Luis y don Mariano?-, no las voy a considerar demasiado.

El temido “fuego amigo” es lo que en las últimas semanas dicen que se ha puesto en marcha una vez más -recordemos que con Esperanza Aguirre o Ignacio González, ya pasó- en el caso de la ya dimitida Presidente de la comunidad de Madrid tras saberse que “cayeron” en su bolso un par de cosméticos, aunque está por ver si, en la supuesta universidad del PP, hay más conmilitones azules que rojos, del partido socialista que sobrevuela y domina el ambiente académico desde hace más de cuatro décadas -¿verdad, D. Antonio Gª Ferreras, Dª Carmen Caffarell o D. José Miguel Contreras?-, excepción hecha del nido comunista que en algunas disciplinas se ha ido instalando desde ese predominio de la izquierda, como en las facultades mal llamadas de “Ciencias” Políticas -porque Políticas, como tantas otras disciplinas a las que se les aplica el término, es cualquier cosa menos ciencia-, entre las que la Facultad del ramo de la Complutense madrileña ocupa destacado puesto, hasta convertirse en el mayor “centro de producción” de esta especie  de la Universidad española, Podemos mediante. Y claro, la víctima del “fuego amigo” se ve tentada a hacer lo propio y quiere morir matando, así que “sale” a relucir el fracasado -si no más- proyecto de su antecesora de la Ciudad de la Justicia que se ha quedado en eso, proyecto, y ruinoso por más señas. Al final, lo que era un clamor, se terminó ayer, a mi juicio muy mal para la protagonista, que debió haberse ido el primer día del show de su máster. ¿Aprenderá el Partido Popular a la tercera, si la hay, que no dudo de que la habrá, en este 11-M, “incruento” por ahora, que la izquierda empezó el 21 de Noviembre de 2011?

Otro que puede verse afectado por el “fuego amigo” podría ser el regenerador líder naranja, Alberto Carlos Rivera -lo de Albert, como lo de Artur en el caso de Mas, parece ser más reciente-, si prosigue con sus ofertas de “fichajes estrella”, que pueden hacer que los ya colocados vean tambalearse sus bien remunerados puestos y a los que deja en entredicho en cuanto a preparación se refiere cuando pide a los suyos “no tener miedo al talento” -poco patente, añado, entre sus ya colocados- “sino a la mediocridad” -o sea ¿a él?- al referirse a la oferta realizada al ex Primer Ministro francés, Manuel Valls, para que sea candidato a la alcaldía de Barcelona y que el partido trabaja ya por “incorporar a más independientes”, porque ganarán “con buenas candidaturas   y ofreciendo a los españoles opciones ganadoras -¿significa que las que podría formar con los que lo rodean no serían buenas o ganadoras?-. Más leña al fuego y como muestra de lo que puede venir, circulan por las redes mensajes como este: “Todos esos escándalos de C’s los recordaremos durante las elecciones próximas a ver quién ‘dimite’ –querra decir cesa, supongo- a quién, ¿verdad Alberto Carlos?”.  O este otro, por citar sólo dos: “Te lo he dicho muchas veces, hasta que tú y tu cípula no os largueís C’s no llegará a nada”. Por cierto, una “prueba” más de que Ciudadanos es un partido de “centro derecha” la representa este posible fichaje de Valls, socialista de pura cepa, para el que -como con buen humor dice un lector de un conocido periódico digital, en un comentario que he leído- “Rivera tiene tres repuestos porque C’s es una tienda de recambios y reciclados, que vienen de desguaces”, de otros partidos, añado yo.

Mientras tanto, continúan las mentiras curriculares de nuestras “señorías” y demás cargos públicos demostrando que, en una gran parte, son cualquier cosa menos señores y que, mayoritariamente, constituyen una auténtica “carga” que soportamos los sufridos contribuyentes. Como no es cosa de cansar con una enumeración que se puede encontrar en la hemeroteca, citaré sólo el último caso conocido por ahora -por lo que como cordobés me atañe aunque no la sufro directamente, gracias a Dios-, que ha sido el de la alcaldesa de Córdoba que ahora resulta que tampoco es Maestra como decía. Debe ser otro error de un tercero como el del “matemático” del PSOE madrileño, de apellido Franco -una desgracia para un socialista- al que alguien se lo puso en su biografía y él “no se había dado cuenta” en no sé cuantos años. Y en este capítulo de mentiras no podían faltar de nuevo las históricas, acompañadas en este caso de uno de los despropósitos más destacados de los últimos días, como ha sido la decisión de la “ilustrada” alcaldesa de Barcelona que ha cambiado el nombre de una calle que tenía dedicada un héroe de la Armada Española de finales del S. XIX, el Almirante Cervera -que entre otras cosas defendió hasta el final los intereses de los catalanes en Cuba en 1898-y al que esa indocumentada llama “facha” décadas antes de que apareciera el fascismo, para poner el de un tal Rubianes, separatista rufián -este con minúscula-, que se dice “cómico” -sería más apropiado llamarlo payaso, en el sentido más peyorativo del término- que se hizo popular por el “genial” exabrupto que lanzó entre aplausos de los asistentes en la cadena altavoz del golpismo catalán, sí, esa que debería estar cerrada en virtud de la aplicación del Art. 155, y que ahora algunos parece que se arrepienten de no haberlo hecho, dicen. Libertad de expresión llaman los progres a esto:  “que se metan su p..a España en su p..o culo, a ver si les explota dentro y les quedan los h…vos colgando de los campanarios. Y es que, como decía el escritor Francés, Anatole France, “Sólo se ejerce una fuerte acción sobre los individuos, apelando a sus pasiones o a sus intereses, no a su inteligencia”, y  ese, no otro, es el objetivo final de la bajada del nivel educativo tornado en sucio adoctrinamiento, que ha supuesto la entrega a los reyezuelos de las taifas autonómicas de esa competencia.

Otra mentira, no por muchas veces repetida por parte de los radicales que amparan -si no auspician- a los autodenominados Comités de Defensa Republicana (CDR) y que desgraciadamente hace efecto en Gobierno y oposición -aunque en ésta no sin el cálculo oportunista de desgaste contra los que gobiernan- son las “terribles consecuencias” que la aplicación rigurosa del artículo 155 ocasionarían en las calles, a lo que me atrevo a decir a los que tendrían que haber tomado ya esa decisión que serían poco más que nada: Doscientos violentos que tratarían de armarla si no se les presenta cara de inmediato, durante unos días -uno, si se actúa con firmeza y se detiene a los responsables y/o encubridores- y se acabó el problema. Sólo hace falta voluntad firme que es lo que parece que no se quiere adoptar y, como ejemplo de lo que las decisiones firmes generan –y, salvando las distancias, porque seguramente no son situaciones comparables-, hemos visto la repercusión mediática o social que han tenido los bombardeos en Siria por parte de USA, Reino Unido y Francia. “Cuatro titulares” durante un par de días y a otra cosa. Y en esa línea de la mentira que sale gratis, pero que forma parte del show golpista, véase la deyección de un tal Antonio Castellá, “conocido” en su casa a la hora de comer y al parecer diputado regional por ERC, que dicen que se despachó soltando que “El Estado no fusila independentistas porque existe la Unión europea, aunque lo han pensado”. Casi nada.

Y cierro el capítulo de despropósitos volviendo sobre la decisión del juzgado regional alemán que dejó en libertad al principal fugado tras el intento de golpe de Estado catalán, sobre el que el conocido periódico parisino Le Figaro publicaba hace unos días un artículo destacando la más que razonable duda respecto al futuro de la Unión Europea: “La falta de integración total y la armonización legal real es un gran peligro para la continuidad del proyecto europeo” y añadía que “un juez alemán, en dos días y sin conocer el dossier completo que probaba la violencia promovida por los separatistas catalanes, consideró que el Sr. Puigdemont no podía ser juzgado en España por el delito de rebelión y hace que el Tribunal Supremo español no pueda hacer justicia de acuerdo con las leyes que rigen a 47 millones de españoles. Ha habido mucho sufrimiento en Cataluña por culpa de estos líderes nacionalistas, que no han respetado las leyes españolas, han mentido a los ciudadanos, expulsaron a las compañías y provocaron el miedo y la angustia de todos los catalanes”, que cerraba con un deseo y una profecía “No deseo a ningún país de la Unión Europea la pesadilla que los nacionalistas independentistas catalanes (que han tenido todo el poder institucional en Cataluña durante décadas) han hecho vivir a los propios catalanes” porque “Si continuamos así, la ‘balcanización’ y la desintegración progresiva de Europa está servida”. Huelga cualquier comentario salvo que ya me hubiera gustado escuchar eso en boca de alguno de nuestros políticos gobernantes.

Un “déjà vu” y un suponer

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