Cristóbal Montoro. Fuente:Flickr

Las personas que me conocen, saben cuánto detesto la mentira y sus sucedáneos (posverdad, medias verdades, etc. etc.). Y también que mi lema vital desde hace muchos años es “hay que huir de la mentira como de un volcán en erupción”. Lo cual no es óbice, para que los títulos de mis escritos o las opiniones que expreso en los mismos se tengan que considerar certezas. Pues tengo bien claro, porque lo dice el DRAE en sus dos acepciones, que certeza es 1 “conocimiento seguro y claro que se tiene de algo” y 2 “cualidad de cierto”. Y ni mis títulos, ni mis opiniones, se deben considerar certezas, al menos que lo exprese clara e inequívocamente.

Lo digo como respuesta a un amigo que entendió que una opinión, escrita por mí, tenía la categoría de cierta. Y, también para advertir, que el título de mi escrito de hoy y lo que digo en él son meras opiniones. Viene a cuento lo de “El maná catalán” por la polémica entre Montoro y el juez Llarena, sobre si ha habido o no financiación en el referéndum del 1 de octubre.

El Sr. Juez tiene evidencias de que sí y Montoro de que no. Y eso tiene una posible explicación. Yo creo que si (como supongo), durante muchos años ha habido un “maná” en Cataluña -con el beneplácito de los separatistas- deberán existir bastantes “zulos monetarios” con centenares de millones de euros para asar todas las vacas del mundo y, por tanto, todos los gastos de la “rebelión catalana”, podrían estar siendo pagados con dinero público (negrísimo) “transferido” durante muchos años a las distintas “organizaciones separatistas”.

En consecuencia, el Sr. Montoro no puede decir lo que las evidencias no dicen porque no figurar en estados contables y el Sr. Llanera tiene que dar crédito a los informes de la UCO. Ambos deberían entender esto y no meterse en más berenjenales.