La medicina alerta de los posibles efectos cancerígenos de la carne roja
No sé qué  política  llevan los 59 millones de sanitarios, amén de otros expertos de servicio que tiene la OMS, que han ido a la ligera comunicando que: “salchichas,  hamburguesas y otro productos cárnicos procesados dañan el organismo (…) La carne roja es “probablemente cancerígena”.
Según estadísticas,  los españoles comemos bastante carne, consumiendo  6 millones de toneladas de carne roja al año.  Cada cierto tiempo  nos traen a la palestra rumores incendiarios de organizaciones que trabajan al socaire  bajo otros organismos de más enjundia, es decir a la sombra y amparo de las naciones.
Hay ejemplos de sustancias con efectos colaterales que puedan “producir cáncer” de cualesquiera de los tumores que existen, los hay a montones, ahí enumero algunos de ellos: tabaco, medicamentos que contienen fenacetina –que la OMS los relaciona con cáncer renal y pélvico-, también el humo del diésel,  pescados salados altos en nitritos que pueden dañar y con riesgo de cáncer de nasofaringe… También algunos de los anticonceptivos hormonales, el electromagnetismo producido por la telefonía móvil y un largo etcétera. Ahora le ha tocado a la carne roja, lo mismo le hubiera tocado al “conejo de la Lole”.
Hace ahora  78  años fue sintetizada una sustancia edulcorante y  a partir de los años 70, ante la duda de que podría ser cancerígena se prohibió su comercialización como aditivo alimentario en muchos países –actualmente está prohibida en EEUU, Reino Unido, Irlanda, Bélgica, Australia y Nueva Zelanda- Esta sustancia se llama Ciclamato de Sodio y es 50 veces más dulce  y muchísimo más barata que  el azúcar, utilizándose en algunas bebidas carbonatadas en España y en el mundo entero. Los envases con esta extravagante y  conocida sustancia  le dan el número  de E-952   correspondiente al Ciclamato de Sodio, que por cierto también lo tiene como edulcorante en cereales mermeladas, batidos y galletas. La Internacional Journal of Morphology determina que ‘’esta sustancia aumenta la posibilidad de contraer enfermedades degenerativas como el cáncer, aún en bajas dosis y malformaciones congénitas en aquellos bebés, cuyas madres hayan consumido alimentos endulzados con este edulcorante”.
Ahora le ha tocado a la carne roja la política del descaro, hay organismos que alardean y creo que perturban a los ciudadanos e incluso, hacen de jueces entre países buenos y países menos buenos, por no decir que juegan con la salud embrollando a todo ser viviente.
Lo cierto es que se sigue investigando desde hace bastante tiempo y, hasta el momento, las contraindicaciones y efectos secundarios siguen vigentes y  ahora, de la noche a la mañana está viajando a nuestro lado la carne roja junto a la política del descaro.