Vegana condenada por alegrarse del asesinato de un carnicero
Atentado Supermercado U Trébes

Atentado contra el supermercado “U” de Trebes

En el atentado yihadista del pasado viernes en Francia, fueron asesinadas cuatro personas a manos del terrorista Redouane Lakdim. Uno de los asesinados fue el carnicero del supermercado, Christian Medves, de 50 años, casado y padre de dos hijos.

Tras este asesinato, una militante vegana que vive en Saint Gaudens, población cercana al lugar del atentado publicó el siguiente mensaje en su perfil de Facebook:

Pues vaya ¿les choca que un asesino se haga matar por un terrorista? A mí no, no tengo ninguna compasión por él, se ha hecho justicia

Aunque posteriormente retiró ese mensaje, la fiscalía había solicitado para ella entre seis y ocho meses de cárcel. Finalmente, este pasado jueves fue condenada a siete meses de cárcel en suspenso. Esto quiere decir que no tendrá que cumplir la pena al no tener antecedentes penales.


Estamos rodeados de imbéciles sin ningún tipo de compasión ni cerebro

Lo peor de mensajes como el de esta estúpida es que ya no sorprenden a nadie. Estamos demasiado acostumbrados a que la militancia vegana, animalista o de cualquier otro tipo confundan la velocidad con el tocino y emitan mensajes ridículos. En España lo hemos sufrido en demasiadas ocasiones con las muertes o cogidas de toreros, pero parece que no tenemos la exclusiva de los estúpidos.

Esta gente que pretende mostrar su amor por los animales con mensajes que ofenden a sus congéneres, también animales, demuestran que de cerebros y de empatía andan escasos por no decir que andan nulos. Rechazar ese sufrimiento de los animales alegrándose de cosas como estas demuestran una enfermedad mental y una alienación difícil de resolver.

Pero demuestran, además, que son todo lo contrario a lo que dicen ser y que no viven más que en la burbuja de una moda. La obligación de tener que presumir de algo normal, a nadie nos gusta el sufrimiento de un animal, no es más que una búsqueda del halago social. De querer formar parte de una especie de club que está de moda.

Obras son amores

Nadie va por la calle diciendo: “no me gusta que sufra una vaca”, o un perro, o un gato. Se sobreentiende que eso es algo normal. La gente que se ve obligada a presumir de algo tan normal como eso, no es más que una gente en busca de un reconocimiento social. En realidad necesitan decirlo porque no lo sienten. Eso se demuestra en casos como el de este pobre carnicero asesinado. Es tal el deseo de esta estúpida por ser aplaudida por la comunidad vegana, que llega incluso a estos extremos asquerosos.

Aquello de obras son amores, o dime de qué presumes, queda evidenciado en casos como estos. Estos buscadores de reconocimiento social, no son más que pobres tarados con una vida completamente anodina que han encontrado en las redes sociales y en mensajes como estos su tabla de salvación personal. Y así quedan, como unos auténticos estúpidos. Como amebas sin cerebro y sin corazón. Como unos falsarios, que es lo que en realidad son.



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