The Times
Frase de Blas de Lezo

Hay diarios que parecen empeñados en chocar una y otra vez con la misma piedra. Ése es el caso del diario conservador británico The Times, que hoy publica un editorial atacando a España.

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The Times ignora que en España hay separación de poderes

“Los intentos de mano dura de Madrid de encarcelar a los líderes independentistas catalanes entregan su autoridad moral a una causa no meritoria”, afirma el diario británico, que considera que “el gobierno español ha manejado consistentemente el espinoso asunto del separatismo catalán con imprudencia, dureza y aparente deseo de empeorar una situación difícil“. ¿Y qué ejemplo pone para ilustrar esto? Pues el siguiente: “A finales de la semana pasada, un juez del Tribunal Supremo de España emitió órdenes internacionales de arresto contra seis líderes catalanes fugitivos acusados de rebelión. Ayer, el antiguo presidente catalán Carles Puigdemont fue arrestado en Alemania”.

Muchos lectores del diario británico se habrán dado cuenta de un detalle: The Times es incapaz de entender que en España hay separación de poderes y que un juez no actúa a las órdenes del Gobierno, sino en el estricto cumplimiento de la ley. Una ley cuya aplicación no cabe negociar con ningún delincuente, y menos aún con uno acusado de un delito tan grave como la rebelión. ¿Qué pretende The Times, que el Gobierno se dedique a deshacer decisiones judiciales? ¿Ha vuelto Gran Bretaña a la época absolutista de Enrique VIII, acaso, cuando no había separación de poderes?


El precedente de las amistades peligrosas de The Times en 1938

Hay que decir que no es la primera vez que The Times se pone del lado de los totalitarios y contra el Estado de Derecho. Ya lo hizo en 1938 cuando Hitler desató una grave crisis en Europa con sus aspiraciones a anexionarse la región checoslovaca de los Sudetes, en la que vivía una importante minoría alemana. Geoffrey Dawson, un periodista muy afín al Primer Ministro británico Neville Chamberlain, era entonces el editor de The Times. Ambos eran partidarios de apaciguar a Hitler, en la creencia de que merecía la pena sacrificar a Checoslovaquia para evitar una guerra en Europa. Se da la circunstancia, además de que Dawson era miembro de la Anglo-German Fellowship (Hermandad Anglo-Alemana), una asociación afín del nazismo y formada por personajes influyentes de la sociedad británica, entre ellos el banquero e industrial Ernest Tennant, amigo personal de Joachim von Ribbentrop, entonces embajador del Tercer Reich en el Reino Unido. La asociación tenía una entidad hermana en Alemania, la Deutsch-Englische Gesellschaft, creada en 1935 a iniciativa de Ribbentrop y que pretendía la nazificación de Gran Bretaña.

Dawson usó a The Times para presionar a favor de las posiciones alemanas

En los meses previos a la conferencia de Munich (27-30 de septiembre de 1938), Dawson utilizó a su diario para presionar al Gobierno checoslovaco para que cediese a las exigencias de Hitler. Como apuntó Bruce T. Riggs en su tesis sobre Dawson (ver PDF) y su contribución a la política del apaciguamiento, publicada por la University of North Texas en 1993, el editor de The Times usó información interna del Ministerio de Asuntos Exteriores para presionar a Checoslovaquia, e incluso “se encargó de revelar información de gran sensibilidad”. La posición del editor acabó chocando con parte de la plantilla del periódico: como señala Riggs, el 10 de agosto de 1938 presentó su renuncia el capitán Basil Liddell Hart, que hasta la fecha había colaborado con The Times como experto en temas militares.



El 29 de agosto de 1938, Dawson publicó un editorial en The Times en el que reclamaba al Gobierno checoslovaco “sacrificios reales” para contribuir a “recursos verdaderos y constructivos de la civilización”, apelando a la “seguridad estratégica” como excusa para socavar la soberanía de Checoslovaquia y su integridad territorial. El agresivo editorial de Dawson llegó a provocar roces con Edward Frederick Lindley, entonces Secretario de Estado de Asuntos Exteriores. Riggs apunta que Dawson y Chamberlain eran partidarios de desmantelar Checoslovaquia “porque veían la cuestión de la paz en términos de justicia para los objetivos coloniales alemanes”.

Acabó proponiendo sin rodeos la anexión alemana de los Sudetes

El 7 de septiembre de 1938, The Times publicaba un nuevo editorial incendiario, en el que animaba al Gobierno de Checoslovaquia a considerar “si debería excluir por completo el proyecto, que ha encontrado el favor en algunos sectores, de hacer de Checoslovaquia un estado más homogéneo por la cesión de ese margen de poblaciones extranjeras que son contiguas a la nación a la que están unidos por raza”. El editorial era un claro apoyo a la anexión alemana de los Sudetes, y acabó provocando una queja diplomática de la Embajada checoslovaca en Londres, pues los checos sabían que The Times actuaba como la voz del Gobierno británico. El Gobierno francés también acabó incomodándose por ello, pues los editoriales de ese periódico contribuían a debilitar la posición británica y francesa frente a Alemania. Durante la conferencia de Munich continuó la presión de The Times a favor de la anexión alemana de los Sudetes, e incluso se extendía a la redacción de las noticias, debidamente manipuladas para favorecer la posición alemana. El 28 de septiembre de 1938, el diario británico publicaba una crónica de su corresponsal en Berlín, en el que apuntaba: “Algunos círculos alemanes esta noche todavía mantienen el optimismo. No pueden imaginar a Gran Bretaña y Francia luchando codo a codo con la Rusia soviética. Ni pueden aceptar como inevitable que el Dr. Benesh [presidente de Checoslovaquia] lograse llevar a Europa a una guerra“.

La anexión sirvió a Hitler para ganar tiempo y recursos

Finalmente, la campaña de propaganda de The Times obtuvo su esperado fruto: Chamberlain y su homólogo francés, Édouard Daladier, cedieron ante Hitler y éste acabó anexionándose toda Checoslovaquia. Chamberlain volvió al Reino Unido con ánimo triunfalista, esgrimiendo el acuerdo de Munich como una garantía de la paz para Europa. Pero no sería así. Con la anexión de Checoslovaquia, Hitler obtuvo un refuerzo en recursos -especialmente fábricas de armas- y ganó un valioso tiempo que utilizó para armarse: un año más tarde invadía Polonia, comenzando así la Segunda Guerra Mundial. Muchos historiadores siguen pensando que si se hubiese frenado a Hitler a tiempo, Alemania no habría podido armarse como lo hizo -violando el Tratado de Versalles de 1919- y Europa no se habría visto asolada por la sangrienta contienda que la azotó desde 1939 a 1945. Apaciguar a los totalitarios fue un enorme error.

The Times quiere ahora que España se doblegue ante unos golpistas

Sin embargo, a pesar de lo que la historia nos enseña, ahora The Times pretende que España se doblegue ante unos totalitarios que no reconocen la separación de poderes y que se creen por encima de la ley y de los jueces. ¿No le bastó a The Times con lo que provocó en 1938 con su actitud servil hacia la Alemania nazi? ¿El diario británico pretende empujar ahora a España a un conflicto civil, que es lo que causaría dejar que unos golpistas queden impunes y se adueñen de una región en la que la mitad de la población no apoya al separatismo? The Times podría hacer un favor a la causa de la democracia: pedir respeto por la ley y por la Constitución que votaron los españoles en un referéndum democrático. Y si no está dispuesto a hacer ese mínimo servicio a la democracia, entonces qué The Times se meta en los asuntos británicos, que bastante mal está su país como para pretender organizar el nuestro.



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