semana santa

Nuestra Semana Santa, la conmemoración de la muerte del hijo de Dios me hace reflexionar estos días sobre aquél hecho ocurrido en el monte Gólgota. Lugar fúnebre buscado para  darle a Jesús una de las muertes más horribles que los romanos les daba a sus enemigos.

Los nuevos  romanos, disfrazados con trajes de nuestro tiempo, día a día están remedando a aquellos fariseos, la cristiandad ha estado siempre  a golpe de látigo perseguida durante siglos enteros, nos han martirizado hasta darnos la muerte.

Un Poncio Pilatos de nuestro tiempo y sus partidarios nos están infiltrando poco a poco, sin evidencias fijas, tenebrosas y con mala uva, unos anzuelos que cualquier día, el menos pensado nuestra Semana Santa, será borrada de la faz de la tierra. Poco a poco, van sembrado la semilla de la discordancia que junto a pensamientos anticlericales  no dejan de ser el fruto para años venideros. A  nuestro alrededor tenemos a muchos fariseos inoculando a mentes endémicas que, a corto plazo nos quitaran  del medio  nuestra Semana Santa. Poco a poco, estos maquiavélicos y farsantes embaucadores, llevan tiempo sembrando semillitas, dejando caer de vez en cuando para cuando llegue su tiempo: este Poncio Pilatos y sus acólitos llegarán al final que se han propuesto hacer que, como digo, esa inoculación de esta plaga de fariseos abordaron  hace tiempo los aquelarres halla por donde pisan.

Han empezado por querer suprimir los capellanes del ejército, están haciendo peticiones para expropiar catedrales, suprimir la misa de los domingos en TVE. Les están quitando el apoyo constitucional a las cofradías, etc. etc… Disimulan con una hipocresía sorprendente.

Poco a poco, van ahondando —como el que no quiere la cosa— minando el arraigo que hay con la Semana Santa y todo aquello que huela a cristiano. Son como la polilla, apolillando en la fe y si les damos “caricias” y la palmada en las espaldas no habrá tiempo, ni remedio  alguno para quitar esta carcoma, y si no, tiempo al tiempo. La humanidad está enferma, estos débiles y contagiados van infectando a aquellos que tienen mermados sus credos y creencias. Los agitadores del mal los tenemos a nuestro alrededor. ”Qui vult finem, media necessaria ad illum obtinendum”. Quien quiere el fin, quiere los medios necesario para lograrlo.

Lo dicho van infectando a aquellos que tienen mermadas sus doctrinas y su fe.

Los enemigos de la política son los propios políticos

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