Hoy os queremos hablar de Martincho, un torero del siglo XVIII que desarrolló una habilidad muy especial y temeraria, torear con los pies atados (entre otras cosas). Aunque hay varias teorías sobre su nombre y origen, la que parece más fiable es la del gran Cossio, que considera que se trata de Antonio Ebassun. Al que el pintor aragonés Francisco de Goya inmortalizó en algunos de sus grabados.
Las hazañas de Martincho han sido contadas en muchos pasajes taurinos, en los que destacaban sus facultades y valor extraordinario. Martincho toreaba con los pies atados, incluso con grilletes fijados a tierra firme, para impedir sus movimientos, y también lo hizo con los pies atados y sentado en una silla, sin más engaño que el sombrero castoreño, que es el que en aquella época usaban los lidiadores sobre la redecilla.

Como hemos indicado, Francisco de Goya recogió en sus grabados estas gestas de Martincho, algunos de los cuales se exponen en el Museo del Prado. Ilustra este artículo el grabado en el que Martincho ejecuta la suerte de matar sentado con los pies atados. A continuación os dejamos otros dos grabados, uno en el que ejecuta un quiebro, esta vez sin los pies atados, y otro en el que agarra a un toro por los cuernos.

 

martincho

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La presencia de perros en las corridas de toros

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