El marido de la reina Margarita ha muerto este martes en el Castillo de Fredensborg, según ha informado la Casa Real danesa.

El príncipe estaba ingresado desde finales del mes pasado, debido a un tumor en un pulmón. Se le había diagnosticado también demencia senil, hace unos meses.

“Su alteza real el príncipe Enrique ha fallecido a las 23.18 horas del martes 13 de febrero en el castillo de Fredensborg”, residencia de primavera y otoño de la familia real situada al norte de Copenhague y a la que había sido trasladado desde el hospital, según el comunicado divulgado de forma oficial.

Debido al grave empeoramiento de la salud de su padre, el príncipe heredero, Federico de Dinamarca, suspendió la semana pasada su estancia en Corea del Sur, adonde había viajado para asistir a los Juegos Olímpicos de Invierno.

El fallecido príncipe era de origen francés

El príncipe consorte Enrique de Dinamarca, Henri Marie Jean André de Laborde, conde de Monpezat y esposo de la reina Margarita II nació el 11 de junio de 1934 en Talence, Gironda (Francia).

Hijo de André de Laborde de Monpezat y de Renata Doursenot, pasó los primeros años de su vida en Vietnam (entonces Indochina francesa), donde su padre tenía intereses industriales y agrícolas.

En 1938 se trasladó a los viñedos familiares de LeCayrou, cerca de Cahors, aunque después regresó a Hanoi, donde se graduó.

Licenciado en Literatura francesa y Lenguas orientales, estudió Derecho y Ciencias Políticas en La Sorbona de París.

Se casó con Margarita en 1967

Diplomático de formación, trabajó como secretario de la embajada francesa en Londres de 1963 a 1967. Fue precisamente allí donde conoció a la entonces heredera de la corona danesa, Margarita de Dinamarca, con quien contrajo matrimonio el 10 de junio de 1967.

El matrimonio tiene dos hijos: el príncipe heredero Federico, nacido el 26 de mayo de 1968, y Joaquín, nacido el 7 de junio de 1969.



El 14 de enero de 1972 pasó a ser príncipe consorte cuando Margarita II de Dinamarca accedió al trono tras la muerte de su padre, el rey Federico IX.

El príncipe nunca se sintió cómodo en su papel, al haberse ignorado su deseo de ser rey consorte, lo que le llevó a sentirse “inutil” y “relegado”.

El 1 de enero de 2016, la reina anunció en su discurso de Año Nuevo que su marido, entonces de 81 años, dejaría de ejercer sus obligaciones oficiales como consorte para retirarse a un segundo plano.

 

 

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