anna gabriel

La Hoja de Ruta de los referentes con cierto nivel de liderazgo en las organizaciones llamadas antisistema de George Soros contempla que, en caso de escenarios riesgosos, giro táctico y/o imposibilidad de lograr circunstancialmente sus objetivos, deben rápidamente  emprender la huida a lugares menos traumáticos o, mejor dicho, instalarse en enclaves del capitalismo donde serán protegidos por el entramado de la  izquierda globalista que estructura y orienta el magnate especulador. Este es el caso de la separatista catalana Anna Gabriel que acaba de anclar en Suiza, acusando sufrir una persecución política, asentando de ese modo que de coraje idealista tiene poco y de incendiaria del Sistema nada.

Desde Ginebra, la jerarca cupera gestiona, en el plano personal,  disfrutar  de una vida cómoda y, en el ámbito simbólico-político, formatear una imagen y un mensaje que no alcanzarán el éxito que su formación augura.

El periplo de la aburguesada y agitada, Anna Gabriel, es expresivo –una vez más- de su ficta postura  revolucionaria, en consonancia con su elocuente incapacidad de construcción de poder político.



En un ambiente político-social  espasmódico  e influenciado por la movilidad de la manufactura de opiniones funcionales al establishment, la huidiza, Anna Gabriel, era representada, prácticamente, como un personaje central que pasaría a  la Historia y tan sólo era -es- un simple peón en un juego de otros durante una jornada que se está agotando. El consumo irracional de la prédica cupera-altermundialista  inhabilita ver con claridad meridiana la realidad tal cual es; conocer y comprender correctamente los planes verdaderos de las fuerzas supranacionales y la complejidad de su ejecución.

La CUP refleja la erosión de lo político en todos sus aspectos. Es una síntesis específica  de la prioridad de la emotividad sobre el raciocinio y de la compulsión de comprar y vender irrealidades.

En vísperas del  21-D, apuntamos: Los miembros de la organización de la CUP desempeñan un rol que es producto de la combinación de la decadencia política, de la histeria personal y del montaje circense del altermundialismo. Sólo sirven para la dinámica de la destrucción de todo lo sensato y  lo necesario civilizatorio, para expandir la  confusión y para la  funcionalidad de aquellos que sí saben cómo construir –y mantener– el poder propiamente dicho. La base de los votantes cuperos, al cierre de la campaña de la CUP, prosiguieron en la retórica que insta a arar en el mar.

El resultado final de la CUP es por demás previsible.

Si auténticamente se quiere dinamitar al Sistema,  es imprescindible comenzar la  ruptura con el repertorio de los lacayos de las matrices financieras-económicas y políticas-culturales dominantes y pegar el salto paradigmático, pero, para ello, no se puede ser de la CUP y, mucho menos, tener como líder a  Anna Gabriel, reproductora esencial e  incesante de aquello que dice combatir.

No hay transformación de las estructuras sociales sin cambiar nuestra base mental y ,sin la debida y acertada modificación de la  base mental, no se podrán superar las estructuras y superestructuras plutocráticas en las que, entre otros,  están inmersos los Rockefeller y los Soros, quienes son financistas y titiriteros del altermundialismo en general.1

Nota:
1-https://www.eldiestro.es/2017/11/la-cup-y-el-altermundialismo-contra/

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