economía catalana

En Cataluña, la economía ha sido siempre el tema redundante. No la historia, la cultura, las costumbres, el afán de independencia… no. La pasta, la economía catalana.

No se trataba de “España nos quita libertad”, “España no nos respeta”… la cantinela fue siempre “España nos roba” y a finales de mes hacían siempre las cuentas para ver cuánto recibían de menos, respecto a lo que creían merecer. Si se les hubiera dado más dinero, jamás habrían dado el paso del golpe de estado. Con más dinero de por medio, la “república catalana” no habría existido en las trastornadas mentes de los secesionistas.

Pero no crean ustedes que gestionaron jamás el tema de la economía con inteligencia, no. No se trataba de la macroeconomía, -que esa se la bufa-, sino de la pequeña economía doméstica, de sus provincianos bolsillos. Que en los últimos años se haya desmontado la estructura empresarial que llevó siglos lograr, con ayuda del resto de ciudadanos de España, eso no les importa lo más mínimo. Centenares de miles de andaluces y extremeños principalmente fueron la mano de obra barata que llevó a Cataluña en los años 60 al cénit económico, y que la situó, con la inestimable ayuda de Franco, a la altura europea, mientras el resto del país seguía siendo tercermundista.



Los daños en la economía catalana

Tras la celebración del referéndum del pasado 1 de octubre, las principales entidades financieras, las más relevantes compañías del IBEX y tras ellas más de 3.100 empresas han trasladado sus sedes sociales fuera de esta comunidad autónoma. Asimismo, las inversiones extranjeras han caído en picado, el turismo está viendo como las reservas caen de manera estrepitosa y el paro nos dejaba el pasado mes de noviembre los peores datos en Cataluña desde 2009…

Todo eso se lo han cargado sin pestañear, porque lo que realmente les interesaba era el dinero que llenaba los bolsillos de cada uno de ellos. De cada uno de esos políticos cicateros, ladrones, corruptos, incluso mafiosos. Es la economía del 3%, esa que les ha arruinado y nos lastra a todos.

Pero no todos han notado una caída de ingresos, al contrario. Algunos han descubierto una mina de oro en esto del “procés”.

Los máximos representantes del “procés “ como son Carme Forcadell, Carles Puigdemomt, Jordi Sánchez o Jordi Cuixart han utilizado el desafío separatista para blindar su propia economía y, en algún caso, asegurarse un gran futuro económico con pensiones vitalicias a cargo del erario público español. No se trata de algo que ocurra únicamente en aquella comunidad autónoma, porque ya sabemos que los políticos nos roban a todos, que el tema de sus sueldos y las pensiones vitalicias es sangrante, pero más aún lo es que unos delincuentes se lo vayan a “llevar calentito”.

Carme Forcadell cobrará una pensión vitalicia superior a 73.000 € anuales. Amén de lo que ya se ha llevado

Carme Forcadell, la que fuera presidenta de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), cobró como presidenta parlamentaria autonómica 7.794,77 € brutos de asignación mensual, además se han de incluir 1.565,19€ como complemento de cargo y, por si fuera poco, otros 2.000,43 € por gastos de viaje, lo que lleva a un total de 11.366 € percibidos cada mes. El “procés“ le ha salido más que redondo, pues la expresidenta del Parlament de Cataluña percibirá una pensión de más de 95.000 euros brutos anuales durante los próximos cuatro años y luego algo más de 73.000 € brutos en concepto de pensión vitalicia, según informó Crónica Global.

Puigdemont, el presidente autonómico que cobra el doble que el presidente del gobierno

En el caso de los expresidentes de la Generalitat, la Ley 6/2003, de 22 de abril, del Estatuto de los expresidentes de la Generalitat llevado a cabo y firmada por Jordi Pujol, otorga a los que dejan su cargo el 80% del sueldo durante al menos una legislatura y pensión vitalicia posterior, además de oficina, secretaría, coche oficial y seguridad todo ello pagado de las arcas públicas. Puigdemont se otorgó el sueldo más alto de España en un gobierno autonómico cobrando la cantidad de 145.470 € prácticamente el doble que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que según datos del pasado año cobró 79.756. € distribuidos en doce pagas y sin pagas extras. El expresidente Carles Puigdemont -según informa El Titular-, renunció el pasado noviembre al sueldo que le correspondería como expresidente catalán y que alcanzaría la friolera de 112.000. €, porque para ello tendría que reconocer su condición de expresidente de la Generalitat de Cataluña, y él se sigue considerando presidente en el exilio. Puigdemont lo que no hizo fue renunciar al sueldo base que le corresponde como diputado hasta la constitución del próximo Parlament.

El caso de los Jordis

Òmnium Cultural y la ANC, las asociaciones sin las cuales el golpismo no habría sido posible, también han resultado un buen negocio para sus presidentes. El líder de ANC Jordi Sánchez cobraba un sueldo mensual de casi 8.000€ procedentes de la Fundación Universidad Pompeu Fabra, a pesar de no figurar como trabajador.

Por su parte, Jordi Cuixart (Òmnium) se asignó un sueldo de 124.686€ anuales.

Así están las cosas. Quien no quiera ver que estos, además de golpistas son unos ladrones, es que no quiere ver la realidad.




Economía catalana: del “España nos roba” al “Cataluña nos hunde”

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