china
Imagen: pixabay.com

China es sin duda un país de grandes contrastes, su sociedad y su cultura nos resulta en algunos aspectos chocantes, al menos por diferencias ancestrales con respecto a la nuestras.

Hace unos días se ha celebrado el día del año nuevo chino, el 2018 será 4716 para ellos. Una de las tradiciones más emblemáticas del país asiático, que representa la llegada de la primavera, el fin de una etapa y el inicio de otra. Será, además, el Año del Perro de Tierra.

Pero no se permite la limpieza durante el inicio del año para evitar “barrer” o “lavar” la suerte.

El perro aparece para recordar que no todo ha sido color de rosa. Animal de lealtad profunda, en el horóscopo chino 2018 representa la defensa de los derechos, de las minorías, de los más desfavorecidos. Político, el perro no es un conformista. Es el que grita, debate y sale corriendo por la puerta de atrás. Lanza la piedra. Es el que está generando nuevas visiones, crea manifiestos y se alza con un estandarte en favor de las causas difíciles. Pero, a pesar de su locura revolucionaria y su activismo por el cambio climático, el perro seguirá siendo un animal del status quo. Está domesticado y obedece. Juguetón y alegre, no se queda en las nimiedades de los rencores. Es simple, llano y franco. Cada año del perro, la sociedad avanza en las agendas sociales, se pone manos a la obra y se viste de obrero para defender los derechos de los más desfavorecidos.

Cada vez más a los chinos les gusta adoptar estilos de vida de Occidente por lo que ahora cada vez ven más a los animales como miembros de la familia. Muchos chinos no tienen hermanos, son hijos únicos, por lo que se les compra una mascota para que estén acompañados.

Pese al avance en el cambio de mentalidad de los chinos con respecto a los perros, todavía se siguen realizando festivales gastronómicos de carne de perro como el que cada año se lleva a cabo en la ciudad meridional de Yulin.

Sin embargo, contra la creencia popular de que en China se come carne de perro de un modo generalizado, hoy en día no es un producto extendido, solo se come en algunas zonas del país y ya ni siquiera se puede comercializar.

A mediados del año pasado, el Gobierno aprobó una ley que prohibía la venta de este tipo de carne en el país. Hasta entonces, según datos de la ONG Humane Society International (HSI), entre 10 y 20 millones de perros eran sacrificados cada año para consumo alimentario.

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