televisiones

La profesión de periodista en estos últimos años la veo de una singularidad que raya con el esperpento—no todos son así, gracias a Dios—y con anomalías  que en cuanto agarran  y apresan la pluma en sus manos se les va la  honestidad  y  sus escrúpulos  por los ríos de tinta negra que dejan correr en sus escritos. Antes veías la televisión, cualquiera de las que había, en su mayoría, comunicaban casi lo mismo, con distintos matices que después expresaban todas ellas con la misma publicación.

Ahora distan mucho entre ellas, bien es verdad que, si no te gusta una con cambiar tienes otra. Por ello llevo sin ver la cuatro, la cinco y la sexta algunos años, incluso los partidos de fútbol cuando los transmite estos canales: en cuanto a contenidos, y si hablamos de algunos “directores de orquesta” aprecio  que se dan la mano. Estos hacen de jueces, de magistrados y a veces de tertulianos cuando les llega la mínima oportunidad para acallar a otros que disienten con estos aparejadores en palabras.

Este domingo pasado—en el descanso del partido Barcelona y Levante—hice un zapping—cuál fue mi sorpresa que en las tres estaban hablando del mismo  temporal de nieve que estaba asolando en parte de España, principalmente en la AP-6, donde estuvieron cercados, sin moverse por el temporal de nieve 3.000 vehículos afectados tras 20 horas de espera durante toda la tarde y  la noche.

Terminado el segundo tiempo del partido de fútbol volví a sintonizar dichas emisoras y aún estaban con lo mismo e incluso repitiendo las mismas imágenes que había observado en el descanso de este encuentro. Las mensajes de estos locuaces informadores apelaban en sus arengas las malas gestiones de todas las administraciones que tenían que ver con el tiempo, la seguridad y contra la DGT, y del Gobierno  por las nulas informaciones que tenían los conductores que estacionaron forzosos en esa carretera dirección Ávila y Segovia desde Madrid.

Es muy bonito cargar contra la impotencia que trajo consigo esta borrasca  de nieve y viento. Bien es verdad que también esto les ha pasado a otros Gobiernos y también es verdad que cuando  uno afina  el oído ve a estos  personajes que declaman verdades a medias. Un familiar mío que ha estado pasando estas navidades en Córdoba, se marchaba el mismo domingo, puesto que el lunes tenía que trabajar en  Ávila, lugar donde vive y  trabaja, en donde sus hijos tenían colegio el lunes. Llamó a DGT y le informaron la situación contrario a las demandas que hacía algunas televisiones de la nulidad de estos organismos, rogándole que  se quedara y saliese cuando el tiempo  amainara y las nieves fuesen retiradas de la carretera.

También es verdad que los españoles tenemos —a veces— unos “nísperos” que nos los pisamos, que de valentía estamos sobrados y también es verdad que, siempre decimos que las autoridades aumentan los peligros para curarse en salud. Vamos sobrados en todo.  La máxima en el periodismo dice —si no se ha cambiado— que todo periodista debe tener las  reglas de ética siempre en su pensamiento. Eso que se dice que la verdad está muy cerca de la mentira, es falso.  Para verdad el tiempo, y para justicia Dios. (José Zorrilla).

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