deportividad

Hay que demostrarla en la cancha

Una vez más quiero confesar que uno de mis grandes puntos de apoyo a la hora de escribir, los encuentro en el rico refranero español o en las frases célebres que han pronunciado personajes ilustres a lo largo de la historia, porque suponen -al menos para mí- una riqueza contrastada que podemos usar como sentencias o proverbios, con cierta garantía.

Dicho esto, voy a valerme de una frase del filósofo griego Diógenes Sinope, llamado el Cínico, nacido hacia el año 412 antes de Cristo, para dar sentido al título de mi escrito de hoy. Sucedió que Diógenes, cansado de una disputa filosófica en la que participaba y en la que se ponía en duda la verdadera existencia del movimiento, pronunció la siguiente frase “el movimiento se demuestra andando”. Dicha frase iba acompañada de sus pasos, abandonando el lugar y la disputa. Pues bien, basándome en esa frase, yo creo que “la deportividad hay que demostrarla en la cancha”.

Escribo sobre esta cuestión al ver el comportamiento que ha tenido Marín Cilic, el tenista croata que se ha enfrentado en Melburne a nuestro Rafael Nadal, número uno del mundo, que tuvo que retirarse por una lesión muscular. El croata, en lugar de responder como un buen deportista al igual que ha hecho nuestro tenista en ocasiones parecidas, se fue al centro de la pista y celebró desmesuradamente su triunfo, que obtuvo, hay que recalcarlo, por la inoportuna lesión de Nadal.

Conclusión: Si al tenis se va a trasladar la falta de señorío que hay en otros deportes, apaga y vámonos.

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