terrenos pantanosos
Imagen: en.wikipedia.org

Siempre  se ha dicho que hay que mirar hacia adelante. Lo pasado, pasado está. Vivimos con la certeza de que todo cuanto acontece es ley de vida, que los tiempos cambian y que la mente humana ha perdido la razón, los humanos desviamos los conceptos  para dejar entre renglones lo pasado, creyendo que no volverá a pasar, raciocinio por lo que se  ve está equivocado. Por nombrar empezaré a dar conocimiento, que usted lector, lo recordará como si hubiese pasado mucho tiempo. No soy quien para señalar que la globalización  y puertas abiertas para todos haya traído este ostracismo dando lugar a esta amenaza del IS con sus asesinatos dirigidos y  organizados, llevamos tiempo y creo que se debe recordar los atentados de Inglaterra, Francia y últimamente  Estados Unidos ocasionando muertes y matanzas por  dondequiera o les apetecía  a estas hordas del Daesh.

Nos está sucedido lo de aquel novelista que llevaba mucho tiempo escribiendo una novela y por el tiempo transcurrido y los descansos que tuvo, no sabía cómo rematarla y como dijo en su día uno de los jefes religiosos del Estado Islámico “es imposible derrotar a quienes aman la muerte tanto como ustedes adoran la vida”. Se lee y se comenta que aún hay muchos Yihadistas, a pesar de que fueron echados de las tierras ocupadas donde mataron a miles de inocentes. Estos “señores de la guerra”  cada día reclutan a nuevos kamikazes enarbolando la bandera de sus miserias, donde no conocen moral alguna que, como  he dicho antes, estos idolatran la muerte.

Hace unos días en Kabul han muerto 100 personas y 150 heridos, muchos de ellos de mucha gravedad. Por lo visto ha sido una ambulancia  robada y llena de bombas en un sitio muy cercano a un mercado lleno de comercios, originando con ello una masacre de considerables dimensiones, además de las muertes y heridos señalados. Afganistán está de luto, Europa llora la muerte como nosotros seguiremos llorando. La prensa internacional dice que estos ataques llevan tiempo produciéndose,  una semana antes de este atentado  una veintena de personas murieron en un céntrico hotel de Kabul. He tenido en varias ocasiones de comunicar algunos trazos sobre estas animaladas  del IS, y siempre he comunicado que de nada sirven los macetones, las barreras y cualquier tipo de cercados en donde haya acumulaciones de personas. El mundo ha visto que solamente con robar una ambulancia y llenarla de explosivos, ha sido suficiente para asesinar a sangre fría  a 100  de personas y heridas a 150.

Aún estoy viendo  boca abajo en la arena  al niño Alan Kurdi en una playa turca. Esto seguirá mientras los “señores de la Guerra” quieran terminarlo. Las mezquitas inundan el mundo y entre tantas generosidades adosadas a  silencios y la bonhomía nos está haciendo padecerlo  por dejadez mezclada con una tolerancia donde todo vale. Cada día que pasa —Dios no lo quiera— posiblemente el mundo entero vea nuevos atentados que como hemos visto, los macetones, las alambradas y todo tipo de barreras no sirven. Seleccionarán   otra manera de entrar en el sitio menos pensado. Que Dios reparta suertes y mientras tanto cada día que pasa nos estamos metiendo en terrenos pantanosos.

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