Víctor Laínez primer aniversario asesinato
Víctor Láinez

RBM.- Hace dos años que empecé en el mundo de los clubes moteros, y actualmente soy miembro de un motogrupo (o MG). Hoy, 13 de diciembre de 2017, he subido al cementerio de Zaragoza a rendir respetos al velatorio de Víctor Laínez, miembro de Templarios MC.

No conocía demasiado bien a Víctor Laínez, habremos cruzado nuestros caminos unas cuantas veces, pero he podido escuchar de primera mano lo que la gente pensaba de él, y lamento no haber podido conocerle mejor como persona.

Sé que puede parecer una expresión vacía porque la habremos oído miles de veces en nuestras respectivas vidas, pero la expresión “amigo de sus amigos” se puede aplicar perfectamente a él. Todos sus compañeros del mundo de las motos, y sus hermanos de Templarios, no daban crédito a lo ocurrido. Y lo sucedido evidentemente les llenaba de rabia e indignación. Las palabras que más he oído eran “Si su asesino tenía un problema con Víctor ¿por qué no lo ha solucionado con él de frente, cara a cara?“. Porque aquí, en este mundillo de las motos, las cosas las solucionamos cara a cara, y condenamos cualquier otra forma de ir contra alguien. Víctor encarnaba estos valores, no hay nadie en su entorno que te pueda decir que tuviera dobleces o actuase a traición.

Víctor Laínez llevaba los colores de su país porque era lo que él sentía, cómo vivía la vida. Se sentía profundamente patriota, pero nunca impuso su visión del mundo a nadie. En contra de lo que la gente piensa, en el mundo de los motos somos muchos y cada uno tenemos una convicción política distinta al de al lado. Eso nunca fue un problema para Víctor, que no tenía reparos en ir donde hiciera falta luciendo sus colores, en un mundo en el que la mayoría esconden las convicciones políticas por miedo. No por no respetar las convicciones de la gente, sino porque respetaba las suyas propias, mientras mantenía cordialidad con los demás. Y en un mundo mejor, esto sería perfectamente lógico. Esas mismas convicciones las llevó hasta su último día. Dio la espalda a su agresor porque jamás concibió otra cosa que no fuera el hablar las cosas cara a cara y le costó caro. Su agresor nunca tuvo ni una décima parte del honor que Víctor tenía.



Hoy en su velatorio había docenas de personas rindiendo sus respetos ante él. Me pregunto cuantas personas llorarán la ausencia de Rodrigo Lanza en su lecho de muerte.

Descansa en paz, hermano.

RBM



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