Políticos parásitos (@jsobrevive)

La población europea en general padece, padecemos, una grave enfermedad inoculada por la casta política que nos gobierna, esa enfermedad se llama “síndrome de Estocolmo del pagador de impuestos”. Los síntomas son claros y las consecuencias peligrosas, no solo para el individuo que la padece, también para quien esté a su alrededor.

El enfermo siempre cree lo que le cuentan sus políticos y piensa que es absolutamente necesario que el estado se lleve la mayor parte de sus ingresos, por el “bien común”. Acaba convencido que es necesaria esa barbaridad que paga de impuestos directos, e INDIRECTOS, para que las carreteras estén mejor, vaya mejor la educación o su médico le atienda antes.



Mientras tanto le explicarán que es importante ser solidario y que un inmigrante sin papeles debe cobre 500 euros al mes sin trabajar por el mero hecho de venir a su país. También verá, a su vez,  que su vecino de toda la vida pasa penalidades sin ser ayudado por su propio estado. O le dirán también que es importante que una comunidad autónoma tenga embajadas en el extranjero, o que los miles de políticos del país tengan unos sueldos y jubilaciones que en nada se parecen a las del resto de sus compatriotas.

El “sindromedeestocolmero” piensa que si no hay suficiente dinero no es porque quien lo gestiona lo malgaste, es porque el del taller de al lado de casa hace reparaciones de 30 euros en “B” para conseguir llegar a fin de mes. Pero que no se preocupe, esa enfermedad se puede curar y tiene solución. Solo tiene que abrir los ojos y analizar cuánto paga y para qué sirve. Entonces llega la curación inmediata porque se dará cuenta que los que le han inoculado ese virus no son más que unos estafadores que le roban para que ellos y sus colegas vivan mejor, sin importarles para nada el bien común.



Entonces acabará dándose cuenta que para jubilarse no es necesario que el dinero se lo gestione el estado, ya que lo puede hacer él mismo mucho mejor. Que la sanidad pública, aunque sea extraordinaria, le puede resultar mucho más cara que una privada y con más rápida atención y que en realidad en Europa está gobernada por el socialismo mentiroso. Ese que te quita 100, para quedarse entre ellos con 99 y darle una limosna con lo que sobre, para que crea que hacen algo y lo que paga sirve para algo.

Evite las recaídas que le pueden venir en forma de virus tales como los conocidísimos virus “fascista”, “neoliberal”, o ese de reciente aparición llamado “cuñado”. Nadie comete ningún delito por querer pagar menos impuestos e intentar gestionar su propio dinero. Nunca crea que debe vivir peor para que la casta política viva mejor. Si llega a ese estado ya no hay nada que hacer, la enfermedad ya se convierte en crónica y su final será irreversible e inmediato.

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