tío del saco

Los cuentos de mi juventud siempre  estuvieron  rodeados de unas fantasías enormes, según la clase que fuere su  contenido. Los había alegres y fantasiosos, otros de aventuras y había uno que me dejaba patitieso. Este era el que me lo contaba mí querido padre de vez en cuando: el  hombre del saco. Mi progenitor le llamaba cada vez que me lo contaba: el tío del saco. Como me dormía pronto, el cuento  me lo dejaba debajo de mi almohada, así que cuando despertaba por la mañana  me lo encontraba cerca de mis manos entre las sábanas. Esto me hacía concebir, de alguna manera, que  el tío del saco había dormido en mi lecho.

Aquí en España llevamos mucho tiempo con el tío del saco, aunque a decir verdad, tenemos muchos tíos y muchos sacos. La moralidad y la sinrazón han entrado de lleno en la vida pública, la ética por la ética está dando tumbos y lo más sangrante es que los partidos políticos las están manoseando tanto que muchas veces nos salimos de le ética y la confundimos con un idealismo; esto me ha hecho ver que el tío del saco ha vuelto a mi vida. Este último martes el Congreso de los Diputados se aprobó que las mascotas sean consideradas  como seres vivos, al parecer y como son animales de compañía que formen parte  de nuestras familias. Hasta aquí tenemos  delante al saco del cuento sin abrir. Hace un tiempo hubo una ministra llamada Bibiana Aído del pesoe y ministra de igualdad, esta señora dijo en una entrevista que un “feto de trece semanas es un ser vivo, pero no es un ser humano” seguro que se quedó tan pancha. Después de esta frase la nombraron  como asesora especial para mujeres en un  departamento de la ONU, para pasar después en este mismo organismo de su recorrido por de la Naciones Unidas responsable de la unidad de mujeres en el Ecuador. ¡Toma del frasco Carrasco!

Tengo seis hijos, trece nietos y una biznieta de pocos días. De mis hijos no llegué a escuchar sus latidos, puesto  que aún  no se había inventado el  ecógrafo, pero de mis nietos y de mi biznieta, los sentí de todos, de esos latidos de vida y esperanza. En uno de mis nietos le dije al Dr. ¿desde cuándo se le oye el corazón?  Esta fue su contestación: desde su propia concepción. De las muchas críticas que tuvo esta exministra hubo una de aquellos días desde la RAE, uno de sus miembros, Gregorio Salvador, dijo que un feto es un ser humano desde el punto de vista  etimológico, ya que es ser “porque existe” y humano al proceder del hombre “y no del mono o del caballo”. Además siguió diciendo “desde el momento de la concepción, en que se unen el espermatozoide y el óvulo, el humano empieza a ser” y añadió que eso no quitaba que cuando crezca se vuelva “inhumano” que afirmación más rotunda tuvo este académico, a lo que yo le añadiría también desalmado.

Los animales no pueden sacrificarse de manera dolorosa y salvaje y cruel, pero no se habla del dolor que sufre la mujer que aborta, ni el asesinato de esa criatura que está por nacer. No comprendo cómo se compara a animales—aunque sean de compañía—como a las personas. Ahora voy a   abrir   el saco y me encontraré al tío del saco: a estas “mujeres valientes “les diré a todas  que les pregunten a sus queridas  madres  si sintió alegría y gozo cuando la vio nacer y echó sus primeros lloros. Y si piensas abortar—Dios no lo quiera—del mismo modo pregúntele ¿querida madre, porqué me dejaste nacer?

¿Te interesan los temas paranormales?

Gracias a Einstein, sabemos que Papá Noel EXISTE