Progres

SÍGUENOS EN TELEGRAM Cuando cumplí los seis años empecé a jugar al ajedrez. Pasé dos décadas compitiendo entre barbudos, tipos con gafas de pasta negras y portadores de gruesos jerséis que no habían conocido detergente, todos medio sonámbulos atravesando una atmósfera apestosa de tabaco. Crecí en ese ambiente, inevitablemente aderezado con algunas referencias políticas: el … Sigue leyendo Progres