parece que fue ayer

Escribía hace algo más de dos años -23 de Septiembre de 2015, en vísperas de otras elecciones catalanas- este comentario: <<Un “verano” que terminó, precisamente hoy, día del “Equinoccio de Otoño” y que nos pone en lo que puede ser un “otoño” calentito que puede empezar a complicarse aún más el próximo lunes, cuando se conozcan los resultados de las elecciones catalanas>>. Nadie me negará que con sólo cambiar las estaciones -“Verano” por “Otoño” y éste por “Invierno”- y la época del año -“Equinoccio” por “Solsticio”-, la frase valdría para hoy y las nuevas elecciones catalanas -las cuartas en siete años (y algunos dicen que se prohíbe votar en Cataluña)-.

Unas elecciones convocadas por el Gobierno de España y parece que forzadas por sus “socios” accidentales, PSOE y Ciudadanos, mezcla de interés y oportunismo -no olvidemos esto, aunque no haya sido en el plazo, que fue de cosecha rajoyana propia, adelantándose a la jugada. Todo ello tras la aplicación light del artículo 155 a que llevó el intento secesionista de Juntos por el Sí, ese “apaño” de partido resultante de la deriva de la burguesía catalana de Convergencia (CDC) y Unió (UDC), que perdió la “U” tras el primer desafío de Arturo Mas (9-N-14) y su caída en picado al ser imputado por ello -y más-, provocando la aparición “digital” de Carlos Picodelmonte -muy normal en política lo del dedo-, que pasó de alcalde casi desconocido de Gerona a “estrella” independentista radical, como de fugitivo a turista. Por cierto que, esta vez, el  día de las elecciones coincide con la noche más larga del año y esperemos que se convierta también en la más oscura de la cortísima historia de la Cataluña independiente, que se reduce a una semana escasa sumando sus varios intentos.

Decía también entonces que cualquiera que fuera el resultado de las urnas estaría garantizada la incertidumbre, <<Si ganan lo separatistas, porque habrá que tomar decisiones duras que, por tardías, serán más difíciles que de haberlo hecho hace años>> y esto parece que no ha cambiado mucho, sino a peor, en estos dos años, pese a haber aplicado el mencionado artículo 155 -a mi juicio no sólo tarde sino de forma incompleta- que, me temo, habría que mantener y, en esta ocasión, espero que con el rigor que no se hizo hace un par de meses. Y añadía, <<Si ganan los constitucionalistas, porque habrá que estar preparados para la reacción en las calles de los radicales, sobre todo ERC, IUV y las CUP -y sus juventudes de ARRAN, añado ahora. Ya vimos su “pacifismo” el 1-O de la mano de la ANC y OCcon el posible complemento de la franquicia antisistema de Podemos, es decir, la izquierda radical que, a buen seguro, tratarán de recuperar en la calle lo que las urnas le negaron, como siempre hicieron a lo largo de la Historia; ellos sólo son ‘demócratas’, si ganan>>.

Finalizaba mi reflexión dejando mi preocupación de que <<En ambos casos, habrá que emplear una energía y una firmeza de carácter que no ha demostrado hasta ahora nuestro Presidente, para lo que ha tenido casi cuatro años -seis ya, aunque ahora con menos independencia al no tener la mayoría absoluta, lo que dificulta la decisión-, desperdiciados en muchos aspectos ¿Seguiremos viendo el perfil pusilánime de Mariano Rajoy o nos sorprenderá con alguna carta oculta en la manga?>> y dejaba abierta la respuesta que habría que dar <<a partir del lunes -del viernes, en este caso- para completar el tratamiento. O no>>.

Si hiciera caso de las encuestas, que no lo hago, parece que todas siguen apuntando al desconcierto, ya que las más optimistas consideran una posible victoria del “voto constitucionalista” -¿no es un poco inocente considerar como tal al PSC?- que seguramente no se traduciría en un mayor número de “escaños”, con lo que “vuelta la burra al trigo”, pues se produciría una nueva ingobernabilidad de la autonomía ¿por qué no abordar de una vez la supresión de las insostenibles taifas regionales, nacionalistas -cada día más, si no se corta a tiempo- o no? Muchos españoles aplaudiríamos.

Las posibles combinaciones que se barajan no dan ningún escenario optimista y quizás, salvo milagro -y gordo- que no me parece muy probable, el más factible sea el de repetir elecciones en Primavera, prolongando la aplicación del 155 que, en mi opinión, seguramente favorecería al PP pero, sobre todo, a España, quiero pensar. Eso sí, esta vez actuando con firmeza en los medios de comunicación, altavoces del adoctrinamiento golpista, y controlando la Educación y a sus impartidores y libros de texto, algo que vengo repitiendo desde que empecé mi “activismo” político en 2008 y que en diciembre de 2013 -dos años después de la llegada de Mariano Rajoy al Gobierno con mayoría absoluta- reconocía la misma Mª Dolores de Cospedal sin querer inculpar directamente a José Mª Aznar -el mayor transferidor a Cataluña en este y otros campos-: “Fue un error transferir Educación a las autonomías. Nos equivocamos todos” -busquen en la hemeroteca y verán-. No viene mal recordar algo que repito cuando viene al caso y que decía al respecto alguien tan poco dudoso como Pitágoras -S V a. de C.-: “Educad a los niños y no tendréis que castigar a los hombres”.

Y ya metidos en el recuerdo, por eso de que “la historia se repite”, no me gustaría recordarle a nuestro Presidente lo que le preguntaba a principios de 2014 a modo de “regalo de Reyes” después de varias preguntas, todas -incluida ésta- sin responder, como era de esperar: <<¿Qué teme o qué debe, de quién y/o a quién, para no hacer lo que muchos millones de españoles le encargamos con nuestro voto en 2011 o para no explicar con meridiana claridad lo que le lleva a actuar como lo está haciendo, en contra de lo que muchos esperábamos que hiciera?>>.

En cualquier caso, cuando se lea esto, se estará deshojando la margarita en medio de los rumores de manipulación -al menos eso dicen algunos medios- derivados de la consigna de ERC para “asegurar” el resultado electoral admitiendo  las papeletas “adornadas” con determinados mensajes pro “políticos presos” y anulando otras, ante la insuficiencia de interventores y/o apoderados por parte de los partidos constitucionalistas. ¿Actuará con diligencia la Junta Electoral? Esperemos.

Pero como estamos en vísperas de Navidad, quiero acabar con un poco de humor, que no hay que perder nunca, con algo que circuló estos días por las redes sociales: No faltarán motivos de discusión entre familias y amigos los próximos días ante la confluencia de lo que la sin par Leire Pajín llamaría acontecimientos “interplanetarios”: las elecciones catalanas el día 21, la Lotería de Navidad el 22, el clásico Madrid-Barça el 23 y la cena de Nochebuena el 24, conforman un escenario casi de infarto para discutir con la “familia política”. Y ya puestos, voy a alimentar un poco la polémica: ¿Por qué el mismo árbitro –Mateu Lahoz– que expulsó una semana antes a Sergio Ramos, en Bilbao, por dos jugadas de las que hay miles en los partidos de fútbol -que no digo que no fueran merecedoras de tarjeta amarilla,  una más que dudosa- no lo hizo igual con el “mordedor” Luis Suárez por un codazo en la nuca y a traición (no saltando) en el último partido contra el Coruña? ¿Tal vez no quería que el Farça perdiera a uno de sus puntales para el clásico del sábado? Será que soy malpensado.

En fin, ¡que Dios reparta suertes! Y nunca mejor dicho para estos días.

¡FELIZ NAVIDAD!

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