Carlos Puigdemont

 

Hace ahora 5 años, aunque llevan muchos más que estos insubordinados catalanes llevan arrastrando a su pueblo catalán metidos en un atropello que de salida no va a ninguna parte. El cisma creado en Cataluña está siendo una pesadilla para el resto de España e inclusive para toda la Cataluña constitucionalista hasta llegar a un desagradable estado que día tras día nos están metiendo entre bambalinas en este Gran Teatro del Mundo que en estos momentos se está celebrando en todas las provincias de esta región hermana. En esta Cataluña dirigida desde hace años por simples y burdos políticos, donde algunos de ellos bien pudieran de vez en cuando ir al médico para hacerse un buen reconocimiento.

El tal Puigdemont, el fugado a Bélgica, y todos sus acompañantes, los partidos secesionistas, han ido engordado con sus mentiras y devaneos contradictorios, estos no cesan de seguir con los disimulos que día a día pregonan, uno huido de la ley y los otros desde la cárcel comentarios que todos el mundo sabe que con esta inaptitudes absurdas e inequívocas solo perduran en aquellos que posiblemente les encumbraron a las cimas apetecidas por estos aficionados de la política, aunque ya se les está viendo, donde las estadísticas en los sondeos de votos, les están dando la espalda.

Cuando se oyen conversaciones en el ir y venir transitando por las calles e incluso por boca de politiquillos de tres al cuarto—que también los hay—uno que las oye hasta el hartazgo, me entra un escalofrío, cuando escucho que no todos somos iguales ante la ley. Me callo, me propongo un silencio sepulcral, pero dadas las circunstancias que se nos va agregando como si fuesen lapas, vemos la desigualdad por estas entidades promulgadores de estos desprecios que se nos van empantanando hasta asfixiarnos con tantos disimulos.

La verdad solo tiene un camino, y este camino que ha tomado este Carlos Puigdemont Casamajó, como siempre pide escenarios distintos cuando se le antoja para hablar, incluso con condiciones. Es tal el esperpento, los agravios e insultos a todo tipo de leyes, que a uno, que ya peina canas, se le seca la cara de vergüenza y opta callarse ante todo tipo de agravios está viendo que saldrán a la calle para cumplir con el slogan. Vuelven a casa para la Navidad: yo creía que solamente había un chiflado, pero son muchos más.